Raquel Vázquez, respuestas en 280 caracteres

Desde hace varios años, el género poético se enriquece con los versos que desarrolla Raquel Vázquez, una autora que nació en la ciudad gallega de Lugo a mediados de 1990.

Raquel VázquezQuienes todavía no conocen la producción literaria de esta mujer que, más allá de dedicarse a la escritura, se licenció en Filología Hispánica, se graduó en Ingeniería Informática y completó un máster en Profesorado de Educación Secundaria y Bachillerato, tienen a través de esta nota una motivación para descubrir su figura y acercarse a sus libros.

Esta escritora que va camino a los dos mil seguidores en Twitter tal vez pueda seducirlos con “Aunque los mapas” (obra que en 2020 fue galardonada con el Premio El Ojo Crítico de Poesía y el XXXII Premio Loewe a la Creación Joven), “Lenguaje ensamblador” (distinguido en Italia) o “El hilo del invierno” (Premio Nueva Valencia), por ejemplo. Hay mucho por disfrutar de su mano, por eso le dimos la palabra en esta ocasión con la idea de saber más sobre ella y su trabajo.

¿Qué aspectos y particularidades del género poético te impulsan a leer y crear versos?
– Leo y escribo para perderme y encontrarme, para que las palabras digan lo que no era posible decir, para, parafraseando a Jorge Riechmann, ahondar en la herida y a la vez sanarla. Para caminar hacia el inasible horizonte de la verdad, para que algo de la vida permanezca.
¿Cuáles son, de acuerdo a tu experiencia y consideración, las bases de un buen poemario?
– Un poemario no debería ser una recopilación de poemas sino un conjunto coherente en la temática, bien estructurado, con hilos conductores y poemas que se interpelen. Y donde la emoción prevalezca a la perfección. La belleza en lo imperfecto supera siempre a la perfección mustia.
¿Cómo potencias la inspiración, a qué recursos o condiciones de trabajo apelas, para dar lo mejor de ti en cada obra?
– Para la inspiración, una de las claves es la constancia. La constancia de la mirada, sobre todo: tener activa la mirada poética para captar los pliegues del mundo. Las horas ante el teclado para escribir y revisar, así como las lecturas y relecturas, también son imprescindibles.
¿Con qué objetivo o idea desarrollaste las historias reunidas en “Paralelo 36”?
– Quería escribir un libro de cuentos con personajes geográficamente alejados entre sí, pero que en el fondo se hallasen muy cerca: sueños o frustraciones similares. Los paralelos 36 N y S son a la vez hilos que entretejen las historias y lindes que separan la realidad del deseo.
¿Cuál es el libro de tu autoría que más orgullo te genera? ¿Razones?
– Mencionaré tres. “Aunque los mapas”, porque aúna profundidad y lenguaje accesible. “Chomolangma”, una novela experimental en la que me volqué al completo y donde se amalgaman los temas esenciales para mí. Y “Lenguaje ensamblador”, por algún lugar casi inefable que arañan sus palabras.



Debes estar [email protected] para poder comentar. Inicia sesión o Regístrate.