Biografía de Eleanor Marie Robertson

No importa qué identidad elija para dar a conocer sus trabajos. Eleanor Marie Robertson es, detrás de todos sus seudónimos, una escritora talentosa que sabe cómo conquistar a los lectores para volverlos fieles a su obra y, de esta forma, asegurarse la venta de millones de ejemplares, ya sea en idioma inglés como en español, entre otras lenguas.

Para desarrollar relatos de suspenso y novelas románticas, por lo general, esta exitosa estadounidense (la menor y única mujer de un total de cinco hermanos) que nació en Maryland el 10 de octubre de 1950, adquiere la personalidad de Nora Roberts, así como el nombre J.D. Robb lo reserva para las creaciones literarias de perfil fantástico.

Robertson, quien en el pasado también apeló a alias como Jill March, D.J. MacGregor y Sarah Hardesty para llevar a cabo sus actividades vinculadas al mundo de las letras (ámbito en el cual ya ha obtenido una gran cantidad de premios), era muy joven cuando contrajo matrimonio con Ronald Aufem-Brinke, su primer marido y padre de sus dos hijos.

Tras el fracaso de esa relación y con el divorcio ya concretado, esta estadounidense criada bajo el culto católico que, antes de lanzarse como escritora, se ganó la vida como secretaria, volvió a formar pareja con Bruce Wilder, con quien se casó en 1985, viajó por el mundo y abrió una librería.

«Pasión indomable», «Juegos de manos», «Atreverse a amar», «El final de un sueño», «La fuerza de la pasión», «La derrota de un soltero», «Un hombre para Amanda», «El secreto de una dama» y «La princesa y el plebeyo» son sólo algunos de los títulos que forman parte de la extensa producción literaria de esta novelista que, a través de sus obras, ha logrado conquistar no sólo a los lectores de su país, sino también de otras partes del mundo.

Comentarios1

  • Elsy Alpire Vaca

    Bien dice mucha gente que más vale el ingenio o la inteligencia que el conocimiento; hé ahí un bello ejemplo, no? Eleonor Marien Robertson nos enseña una gran estrategia a través del artículo de nuestra amiga del alma Verónica Gudiña: La de adoptar varios seudónimos para cada colección, qué ingenio! Verdad? Brillante artículo, sigue a delante amiga. Me quedo con el tercer párrafo, excelente!



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