Pablo Neruda

A Rafael Alberti

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(Puerto de Santa María, España).

RAFAEL, antes de llegar a España me salió al
camino
tu poesía, rosa literal, racimo biselado,
y ella hasta ahora ha sido no para mí un recuerdo,
sino luz olorosa, emanación de un mundo.

A tu tierra reseca por la crueldad trajiste
el rocío que el tiempo había olvidado,
y España despertó contigo en la cintura,
otra vez coronada de aljófar matutino.

Recordarás lo que yo traía: sueños
despedazados
por implacables ácidos, permanencias
en aguas desterradas, en silencios
de donde las raíces amargas emergían
como palos quemados en el bosque.
Cómo puedo olvidar, Rafael, aquel tiempo?

A tu país llegué como quien cae
a una luna de piedra, hallando en todas
partes
águilas del erial, secas espinas,
pero tu voz allí, marinero, esperaba
para darme la bienvenida y la fragancia
del alhelí, la miel de los frutos marinos.

Y tu poesía estaba en la mesa, desnuda.

Los pinares del Sur, las razas de la uva
dieron a tu diamante cortado sus resinas,
y al tocar tan hermosa claridad, mucha
sombra
de la que traje al mundo, se deshizo.

Arquitectura hecha en la luz, como los
pétalos,
a través de tus versos de embriagador aroma
yo vi el agua de antaño, la nieve hereditaria,
y a ti más que a ninguno debo España.
Con tus dedos toqué panal y páramo,
conocí las orillas gastadas por el pueblo
corno por un océano, y las gradas
en que la poesía fue estrellando
toda su vestidura de zafiros.

Tú sabes que no enseña sino el hermano. Y en esa
hora no sólo aquello me enseñaste,
no sólo la apagada pompa de nuestra estirpe,
sino la rectitud de tu destino,
y cuando una vez más llegó la sangre a España
defendí el patrimonio del pueblo que era mío.

Ya sabes tú, ya sabe todo el mundo estas cosas.
Yo quiero solamente estar contigo,
y hoy que te falta la mitad de la vida,
tu tierra, a la que tienes más derecho que un
árbol,
hoy que de las desdichas de la patria no sólo
el luto del que amamos, sino tu ausencia cubren
la herencia del olivo que devoran los lobos,
te quiero dar, ay!, si pudiera, hermano grande,
la estrellada alegría que tú me diste entonces.

Entre nosotros dos la poesía
se toca como piel celeste,
y contigo me gusta recoger un racimo,
este pámpano, aquella raíz de las tinieblas.

La envidia que abre puertas en los seres
no pudo abrir tu puerta ni la mía. Es hermoso
como cuando la cólera del viento
desencadena su vestido afuera
y están el pan, el vino y el fuego con nosotros
dejar que aúlle el vendedor de furia,
dejar que silbe el que pasó entre tus pies,
y levantar la copa llena de ámbar
con todo el rito de la transparencia.

Alguien quiere olvidar que tú eres el primero?
Déjalo que navegue y encontrará tu rostro.
Alguien quiere enterrarnos precipitadamente?
Está bien, pero tiene la obligación del vuelo.

Vendrán, pero quién puede sacudir la cosecha
que con la mano del otoño fue elevada
hasta teñir el mundo con el temblor del vino?

Dame esa copa, hermano, y escucha: estoy rodeado
de mi América húmeda y torrencial, a veces
pierdo el silencio, pierdo la corola nocturna,
y me rodea el odio, tal vez nada, el vacío
de un vacío, el crepúsculo
de un perro, de una rana,
y entonces siento que tanta tierra mía nos separe,
y quiero irme a tu casa en que, yo sé, me esperas,
sólo para ser buenos como sólo nosotros
podemos serlo. No debemos nada.

Y a ti sí que te deben, y es una patria: espera.

Volverás, volveremos. Quiero contigo un día
en tus riberas, ir embriagados de oro
hacia tus puertos, puertos del Sur que entonces no
alcancé.
Me mostrarás el mar donde sardinas
y aceitunas disputan las arenas,
y aquellos campos con los toros de ojos verdes
que Villalón (amigo que tampoco
me vino a ver, porque estaba enterrado)
tenía, y los toneles del jerez, catedrales
en cuyos corazones gongorinos
arde el topacio con pálido fuego.

Iremos, Rafael, adonde yace
aquel que con sus manos y las tuyas
la cintura de España sostenía.
El muerto que no pudo morir, aquel a quien tú
guardas,
porque sólo tu existencia lo defiende.

Allí está Federico, pero hay muchos que, hundidos,
enterrados,
entre las cordilleras españolas, caídos
injustamente, derramados,
perdido cereal en las montañas,
son nuestros, y nosotros estamos en su arcilla.

Tú vives porque siempre fuiste un dios milagroso.
A nadie más que a ti te buscaron, querían
devorarte los lobos, romper tu poderío.
Cada uno quería ser gusano en tu muerte.

Pues bien, se equivocaron. Es tal vez la estructura
de tu canción, intacta transparencia,
armada decisión de tu dulzura,
dureza, fortaleza, delicada,
la que salvó tu amor para la tierra.

Yo iré contigo para probar el agua
del Genil, del dominio que me diste,
a mirar en la plata que navega
las efigies dormidas que fundaron
las sílabas azules de tu canto.

Entraremos también en las herrerías: ahora
el metal de los pueblos allí espera
nacer en los cuchillos: pasaremos cantando
junto a las redes rojas que mueve el firmamento.
Cuchillos, redes, cantos borrarán los dolores.
Tu pueblo llevará con las manos quemadas
por la pólvora, como laurel de las praderas,
lo que tu amor fue desgranando en la desdicha.

Sí, de nuestros destierros nace la flor, la forma
de la patria que el pueblo reconquista con truenos,
y no es un día solo el que elabora
la miel perdida, la verdad del sueño,
sino cada raíz que se hace canto
hasta poblar el mundo con sus hojas.
Tú estás allí, no hay nada que no mueva
la luna diamantina que dejaste:

la soledad, el viento en los rincones,
todo toca tu puro territorio,
y los últimos muertos, los que caen
en la prisión, leones fusilados,
y los de las guerrillas, capitanes
del corazón, están humedeciendo
tu propia investidura cristalina,
tu propio corazón con sus raíces.

Ha pasado el tiempo desde aquellos días en que
compartimos
dolores que dejaron una herida radiante,
el caballo de la guerra que con sus herraduras
atropelló la aldea destrozando los vidrios.
Todo aquello nació bajo la pólvora,
todo aquello te aguarda para elevar la espiga,
y en ese nacimiento se envolverán de nuevo
el humo y la ternura de aquellos duros días.

Ancha es la piel de España y en ella tu acicate
vive como una espada de ilustre empuñadura,
y no hay olvido, no hay invierno que te borre,
hermano fulgurante, de los labios del pueblo.
Así te hablo, olvidando tal vez una palabra,
contestando al fin cartas que no recuerdas
y que cuando los climas del Este me cubrieron
como aroma escarlata, llegaron
hasta mi soledad.
Que tu frente dorada
encuentre en esta carta un día de otro tiempo,
y otro tiempo de un día que vendrá.
Me despido
hoy, 1948, dieciséis de diciembre,
en algún punto de América en que canto.

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Comentarios19

  • alicia
    Sin duda un poema que da mucho para pensar, e imaginar esa vida ilustre que el escribe.
    ...Bastante largo y mucho de lo que no entiendo
  • llili pablo neruda escribe muy bonito y sus poemas tiene sentido
  • sofi hay poemas de este poeta que me gustan mucho más
  • carol este poema es presiosa me encanto
  • el esta muy bueno el poema,
    pero yo creo que rafael y pablo
    eran.... ustedes saben de lo que hablo
  • andrea me parece un poema muy encantador y nos pueden ayudar mucho ha aprender de la vida
  • Sofia Diaz me parece un poema super espectacular y le recomiendo atodos que le an sus poemas ok
  • ana tengo 14 años y tenia que hacer un trabajo de neruda, investigar sobre dos poemas de el. nesecito saber si lo q entendi sobre e poema es ciero, haal sobre un amor de dos homres, que se encuantran en españ??
    por favor alguien consteme
    garcias
  • kike no ana no habla de dos hombres enamorados habla de la simplesa de la vida y de la grandesa de los grandes las palabras pueden ser un arma pq sobrellevan alas personas no es nesesaria un arma para luchar por lo q quieres
  • EIZA NO ME GUSTO esta larguisisisisisisisisiisisisimo Y NO LE ENTENDI NADA POR FAVOR PONGAN POEMAS MAS CORTOS Y MAS ENTENDIBLES POR QUE LA POESIA ES PARA DISFRUTAR Y REFLEXIONAR NO PARA NO ENTENDERLE NADA
  • alma veronica 5 sentidos tenemos
    5 sentidos usamos
    5 centidos perdemos
    cuando nos enamoramos
  • alma veronica a una ada le pregunte que que era lo mas triste de la vida y triste me contesto amar y no ser corespondida
  • la poet@ bkn
  • tibaldo001 Esta carta poema es un canto a la amistad, a la gratitud, al reconocimiento de dos entrañables amigos y de los mejores poetas de todos los tiempos. Tibaldo. tibaldo@hotmail.com
  •  
    elissabu Cuánto amor y respeto por Alberti, reconociendo en su amigo un gran poeta, que comparte con él la desgracia de la guerra en su país, identificándose con él como hermano en desgracia, sufriendo también por la paz y el destierro.
  •  
    romulo730 No había leído este alegato a la resistencia que hace Pablo Neruda. En el bohemio encuentro, debate, reafirmación, perspectivas y sueños compartidos, que transitan por un mismo espacio de tiempo y diversos espacios territoriales.
    Fantástico poema: profundo, dolido, resistente, como preludio de amistad eterna.
  •  
    Mar (Bar Literario) Sabia que la presencia de Pablo Neruda en España habia influido en los poetas del 27, pero no hasta qué punto. ._. Estoy impresionada de lo amigos que eran Neruda y Alberti, casi como hermanos.
  •  
    jafsc06 Monumento a la Poesía! Monumento a Alberti! Me pregunto como pueden haber personas que aman a la poesía y se preocupan en si el poema es largo o corto. O que si se entiende o no se entiende! La Poesía es eso reflejar un sentimiento, una vida , una historia social, y se escribe con metáforas y con imágenes , a veces a cientos de metros del lenguaje diario, o solo en lenguaje diario. Repito con este poema Neruda demuestra una vez más su gran estatura poética!!!
  •  
    pani Creo que este hermoso poema sólo es plenamente entendible desde la amistad y el compromiso de dos buenos amigos que amaban la poesia y se apreciaban con sinceridad...
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