José María Gabriel y Galán
A CÁNDIDA
I
¿Quieres, Cándida saber
cuál es la niña mejor?
Pues medita con amor
lo que ahora vas a leer.
La que es dócil y obediente,
la que reza con fe ciega,
con abandono inocente.
la que canta, la que juega.
La que de necias se aparta,
la que aprende con anhelo
cómo se borda un pañuelo,
cómo se escribe una carta.
La que no sabe bailar
y sí rezar el rosario
y lleva un escapulario
al cuello, en vez de un collar.
La que desprecia o ignora
los desvaríos mundanos;
la que quiere a sus hermanos;
y a su madrecita adora.
La que llena de candor
canta y ríe con nobleza;
trabaja, obedece y reza...
¡esa es la niña mejor!
II
¿Quieres saber, Candidita,
tú, que aspirarás al cielo,
cuál es perfecto modelo
de cristiana jovencita?
La que a Dios se va acercando,
la que, al dejar de ser niña,
con su casa se encariña
y la calle va olvidando.
La que borda escapularios
en lugar de escarapelas;
la que lee pocas novelas
y muchos devocionarios.
La que es sencilla y es buena
y sabe que no es desdoro,
después de bordar en oro
ponerse a guisar la cena.
La que es pura y recogida,
la que estima su decoro
como un preciado tesoro
que vale más que su vida.
Esa humilde jovencita,
noble imagen del pudor,
es el modelo mejor
que has de imitar, Candidita.
III
¿Y quieres, por fin, saber
cuál es el tipo acabado,
el modelo y el dechado
de la perfecta mujer?
La que sabe conservar
su honor puro y recogido:
la que es honor del marido
y alegría del hogar.
La noble mujer cristiana
de alma fuerte y generosa,
a quien da su fe piadosa
fortaleza soberana.
La de sus hijos fiel prenda
y amorosa educadora;
la sabia administradora
de su casa y de su hacienda.
La que delante marchando,
lleva la cruz más pesada
y camina resignada
dando ejemplo y valor dando.
La que sabe padecer,
la que a todos sabe amar
y sabe a todos llevar
por la senda del deber.
La que el hogar santifica,
la que a Dios en él invoca,
la que todo cuanto toca
lo ennoblece y dignifica.
La que mártir sabe ser
y fe a todos sabe dar,
y los enseña a rezar
y los enseña a crecer.
La que de esa fe a la luz
y al impulso de su ejemplo
erige en su casa un templo
al trabajo y la virtud...
La que eso de Dios consiga
es la perfecta mujer,
¡y así tienes tú que ser
para que Dios te bendiga!
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25 del 8 de 2012 a las 05:34
Bello poema escrito en octosílabo, con una métrica casi perfecta.
25 del 8 de 2012 a las 07:06
Todo el trabajo poético de Gabriel y Galan, es muy hermoso, describe a sus personajes a sus acciones , al entorno , en forma que maravilla. En 1950 leí La Pedrada, me gusto muchísimo, este mismo año en un festival religioso la declame, el publico aplaudió tanto, que la repetí.
25 del 8 de 2012 a las 14:35
Un poema muy lindo, se notan sus principios religiosos en estos versos además de hacer una especie de docencia al dirigirse a Cándida.Creo que además de disfrutar el poema ,conocemos aspectos de esa sociedad cuando fue escrito el texto.
Respetuosamente
Pepita
25 del 8 de 2012 a las 17:45
Que hermoso poema, lleno de inspiración, pido permiso para copiarlo y ponerlo en mi muro de facebook. saludos cordiales, que mi Dios la siga bendiciéndole y dándole esa sabiduría para que siga escribiendo poemas tan bonitos que a muchos nos encanta leer.
Calificó este poema con un 10
25 del 8 de 2012 a las 23:45
Bello poema para una mujer perfecta que no es ella misma y que es aplastada, quizá por su cónyuge, quizá por su entorno, pero al permitir eso, por ella misma.
Calificó este poema con un 1
28 del 8 de 2012 a las 02:00
muy bueno.
Calificó este poema con un 10
31 del 8 de 2012 a las 03:01
bello, con una rima perfecta que muestra una gran musicalidad, y lo que expresa es algo muy bello
gracias
Calificó este poema con un 10