Las palabras son unidades de información. Para poder comprenderlas, procesarlas y retenerlas en nuestra memoria, debemos organizarlas en pequeños grupos y establecer relaciones.

Campo léxico y campo semántico¿Cómo se forman estos grupos? A través de ciertos rasgos semánticos en común. Las palabras, como unidades de léxico (semánticas) con contenido conceptual, se denominan lexemas. Cada lexema tiene un significado, a su vez compuesto por contenidos parciales y específicos que son conocidos como semas.

Por ejemplo: la palabra “caballo” es un lexema cuyo significado está formado por los semas “mamífero”, “cuadrúpedo”, “équido” y “herbívoro”. Estos semas son rasgos que, al ser seleccionados de un modo pertinente como unidades de sentido, forman el contenido del lexema (en este caso, la palabra “caballo”).

El campo léxico es aquel formado por unidades léxicas que comparten, más allá de sus diferencias, una zona de significación. Es decir, tienen varios semas en común. Si estas palabras pertenecen a una misma categoría gramatical, conforman un campo semántico.

El campo léxico, por lo tanto, hace que una palabra se encuentre cercana a otra por su significación, aunque con alguna diferencia específica que la distingue del resto.

La palabra “pared”, “tapia” y “muro”, por ejemplo, forman parte de un mismo campo semántico. Todas comparten los semas “obstáculo” y “vertical”, pero “tapia” tiene el sema “delgado”, a diferencia de “muro” (que cuenta con el sema “grueso”).

Las relaciones de orden dentro de un campo semántico pueden clasificarse en dos grandes tipos: ramificantes o lineales. Las ramificantes, a su vez, se dividen en hiponimia (cuando uno de los elementos contiene en sí mismo el significado de otro) y meronimia (cada uno de los elementos designa una parte de otro elemento). Los elementos lineales, en cambio, establecen una relación con el siguiente y el anterior de una serie (por ejemplo, “niño-adolescente-joven-adulto-maduro-anciano”).

Esta relación lineal puede ser unidireccional (“niño-adolescente”), reversible (“caliente-templado”) o circular (“domingo-lunes-martes-miércoles-jueves-viernes-sábado-domingo”). Cuando dos palabras se encuentran a los extremos de una serie lineal no circular, son antónimos.