Testimonios falsos.

Elizabeth

Cuando brota la noche

entre abundante culpa

y en su proceso

le da paz a un corazón cegado,

guardaré aquello

que funde un sentimiento desatado y latente

en fantasías, en un final insatisfecho.

 

Mis versiones se arropan,

trivialidad de fechas

que animan tu identidad,

un mundo falso

donde guardas perversión

para romper nuestro pasado.

 

Sensaciones que fomentan

espacios con sus anhelos,

una carga emocional,

evento de un mundo en silencio,

actos sin concordancia, desamor acumulado,

aparente voz, efímeras palabras,

acuerdos invisibles,

retirada que vibra

por buenas y malas acciones,

un interior tranquilo sin falacias.

 

Cariño para la vida,

el jardín de mi alma, acacias

que vuelven a ofrendar apariciones,

lo demás en el destierro,

un daño, su extremidad

hasta los sueños sin perdón

que se aclimatan;

la travesía tras otra historia

viviente, satisfecha,

lazos de unidad confiable,

razón que desbarata viejas culpas,

que barre los despojos

al extremo de pasiones

en un caos insatisfecho,

con frágil existencia

sin retos, sin historias

vivas refrendadas.

 

Sólo tomar a la existencia

lejos de un fugaz cariño,

sin huellas que se desplazan

por ondas caídas,

testimonios falsos,

testigos en dolor,

abstraídos, seguros

de efímeras sensaciones,

sobre un amor perverso

que implanta y se siente.

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