Manifiesto en (mi) defensa

Santiago Miranda

 

Del mantenimiento del estado o síntoma
Disruptivo, cortado el flujo del tiempo con su filo
De múltiples conciencias atrapadas dentro del gatillo
O insecto en el que el mundo trasmuta a lo vivo

Abogando por la continuidad del ruido
En el mensaje que confluye acaudalado
A través de sentidos encarnados y susceptibles
Al simulacro contenido y cotidiano

Un salto de fe a cada paso en esta curva
Línea de funimbulistas, son las calles fuera
De sí, del día, del capital en capitales del estigma
Heridas constituyentes del sujeto que hoy al día afronta

En todo una existencia, en toda la puesta
De la escena y la duda sobre los límites
O huellas de su acto ya dado en otra memoria
En un recuerdo que tiene lugar ni cabida

En un sueño imposible de dar por caza
Imágenes disparadas desde el cristal del paraíso
Escisiones primordiales entre vivencia y palabra
Cortos en la muñeca, marcas imborrables

Cómo el paso de los astros bajo la angustia
Un atardecer que va y vuelve, un tiempo dado
Al desconocimiento nuevo de cada uno
Un ir atado a la soga del síntoma amado
Como un perro del destino, como pasajero

Cómo la vuelta de todo el tiempo al dilema
Trapecio entre existencia en el contenido o su vacío
(¿Cuál es el vacío sino la saturación de contenido?
¿Cuál es el contenido sino un vacío tan esquivo?)

Una aceptación a no llevar a cabo la resolución
Un dar la espalda a este designio divino
O tan mundano que de un extremo cruza
Por ósmosis hacia el otro lado, como un pensamiento
Tan molesto quererse salirse de sí hacia afuera
Pero no al mundo, al cualquiera otro lugar que no fuera
El síntoma anudado a la cosmovisión de un absurdo

 

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