ETERNIDAD

mariano777

“El panorama es muy, muy malo. Los árboles se están muriendo, las plantas se están muriendo…Se está despojando a los ríos de la vida misma”

                                                                                                              Anthony Herman

 

 

        ! ETERNIDAD ¡

 

 

La sequía se prolongaba; hasta donde llegaba la vista ningún verde quebraba la monotonía del paisaje seco que rodeaba al rancho de estantéo.

Ni flor, ni yuyo, ni pasto. Ni árbol, ni pájaro. Ni laguna, ni pato. Tampoco gaviota, garza o flamenco.

La vieja de la choza cebaba mate callada y el viejo tampoco hablaba.

Jamás todo había estado tan tercamente seco y hostil.

Se acercaban a la casa en número creciente las ratas famélicas y sedientas. El instinto las alarmaba;  no había cabras y no estaban las vacas. El chiquero yacía seco y el aljibe no tenía agua.

Los embalses vacíos no recibían lluvia, los ríos y arroyos de la zona se secaban y las yarará se acercaban a las casas por cusa de la sed.

Alrededor de la vivienda la cantidad de ratas aumentaba por momentos. Ya se habían hartado de  queso,  gallinas y granos.

Estaban nerviosas y venían por más.

 El viejo del rancho probó para ahuyentarlas con menta y cebolla. No sirvió. Y no hubiera servido, aunque las plantas no se hubieran secado..

Molió la imagen de la virgen, del gauchito Gil, la estatuilla de Gardel y  cayeron los bustos de Evita y Perón.  Necesitaba el yeso para probar la trampa desesperada contra las ratas.

Después  de mezclar el polvo blanco con chocolate molido, lo puso en derredor de la casa, en recipientes de lata y también agua de la bomba.

Se suponía que el gusto de los ratones por el cacao los llevaría a comer la mezcla.

El yeso con el agua fraguaría y la pelota dura que se formaría en las entrañas de los roedores provocaría su muerte.

Y así fue. Lo demostraba la cantidad de ratas desparramadas sin vida en el patio.

Pero de todas maneras, parecía que por momentos la cantidad  aumentaba en forma más que alarmante.

Por ahora, con las cucarachas, heredarian la tierra que por momentos se recalentaba más y más…

El episodio del gato fue repugnante; los había impresionado sobremanera.

 Al principio el olor del felino las mantenía alejadas, y vaya saber porque antiguo instinto gregario, como poniéndose de acuerdo, en un momento rodearon al gato, se abalanzaron  sobre el, y lo devoraron exhibiendo una agresividad feroz.

Ya se habían comido las vacas, los chanchos, las cabras, los patos y un Pavo Real. Los perros habían emigrado.

No se podía pensar en irse del lugar. También se habían devorado al jamelgo que tiraba del sulqui,  echado en el suelo deshidratado.

Las ratas formaban en sus nerviosos movimientos el remedo de la superficie tranquila de un ondulante mar

en blando movimiento.

Así recorren a todo momento y todos los días  los mismos sitios en un radio muy limitado.

Son una de las especies con más poder de supervivencia de la tierra. Las cucarachas posiblemente serían las ultimas en sucumbir en la hoguera de un mundo recalentado.

Siguen las nubes de polvo trepando distancias con el soplo del reseco ventarrón y el Sol raja la tierra en agonía.

 La causa del fin produce un fenómeno que provoca el calentamiento de las aguas tropicales del Pacifico, que afecta el clima global.

La vida se está muriendo y los meteorólogos vaticinan que la situación podría empeorar en los años venideros.

En ese verano interminable, que se agravaba, la vieja pensativa miraba el ondular del mar de ratas…Y cuando se pregunta en voz alta, en que momento vendrían por  ellos, el criollo viejo siguió mirando hacia adelante con la vista perdida en la distancia.

Cuando la pequeña radio informaba de la invasión del mundo entero por los roedores, las primeras ratas entraban al rancho.

Nadie habría para verlo, pero únicamente quedaron los huesos de esos viejos, que contemplaron tomando mate, el fin del mundo de los hombres.

Y del ruiseñor,  de la paloma, e igual  del pimpollo y el jazmín.

La vida toda tendria que sucumbir.

Ya no estaría el vuelo majestuoso del  águila, ni la elegancia de la pantera, y el pájaro ya no cantaría al amanecer.

Después de las ratas, la última cucaracha moriría en el fin.

Eternidad, principio… Algas, peces, anfibios, reptiles, mamíferos, Homo-Sapiens, cucaracha, y final…Eternidad…

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  • Autor: juan maria (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 14 de mayo de 2017 a las 01:04
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 128
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