Pablo Iván G. Soto

A Erick

Por algunos llamado Mauricio,

nacido del Otoño: buen juicio.

A noviembre regalo un suplicio

por haberlo traído al servicio

del tal al que no llaman ficticio.

 

Dedicarle el mundo es imposible.

Dedicarle la vida no basta,

dedicarle los versos tampoco:

Su persona con otros contrasta,

su cultura es algo indiscutible.

 

Mecánicos sonarán los versos

si los escribo con el cerebro,

si los extraigo de mi alma pueden

tener fragmentos de lo que quiebro

al dividirlo en textos diversos.

 

Cinco son largos años pasados,

cuatro son las letras que su nombre

nos suena. Tres son los grandes locos

que deshacen en virtud del hombre.

Dos son unos amigos pensados.

 

Sólo es uno nacido y venido.

Sólo uno será mi gran amigo

de toda y para toda la vida,

escuchen muy bien cuando les digo:

nadie mejor pudiera haber sido.



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