mica saxs

te he perdido




Aquí también el agua
deja un surco que puede
abrir el horizonte,
o despejar la duda
que aquí se manifiesta
también. Porque la duda,
como el mundo, se mueve,
incansable y perpetua,
y contigo convive,
y te acompaña siempre,
y siempre te señala
el daño de esa herida
que no pudo cerrarse.
Pero aquí suena el agua
de otro modo, o quizás
sea el aire que, ahora,
por la mañana, dice
al corazón: descansa,
y al pensamiento: sigue.
Miras una paloma,
y así la duda queda
por un tiempo borrada,
dormida, o sin efecto.
Y es el agua que fluye,
como un bálsamo inocuo,
una certeza fácil,
el único sendero
de una mañana nueva
donde el aire se mueve
y el mundo se percibe
como si fuera, ahora,
tu memoria una página
en blanco. Las campanas
suenan mientras el agua
de la fuente del patio
te protege, te cuida.
Y el corazón descansa,
y el pensamiento sigue.



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