148. GRACIAS, MI VIEJO QUERIDO

esthelarez



 [A la memoria de mi papá en el día de los padres]

Pereira, 16-06-2013

 

Recónditos recuerdos reverberan en mi mente

trayendo a mi presente los sucesos de momentos

que se escapan contemplando en tu presencia

la luna coronada de oscuras montañas al inicio de la noche

en la suave penumbra que alumbraba débilmente mi silueta

entrecortada en los fríos y extraños escalones de una puerta

donde sentada ingenuamente mi mente vibraba

creando miles juegos que inquietaban mi existencia prontamente.

.

Esos momentos soñadores de infinitas diversiones

entre retorcidos hierros de brillantes lustros

yacidos de ilusiones secretas no compartidos hasta ahora

dibujaban en mi mente los parajes de un paraíso de delicias

entre juegos inocentes con seres de otros mundos

que con gritos, carcajadas desbocadas y un millar de señas

comunicaban lo siguiente en el juego vespertino

al inicio de la noche floreciente al final del día a día.

.

Recuerdo el llamado de mi madre en el momento establecido

para dar por iniciado el descanso, sin importar lo embelesada,

aturdida y fascinada que estuviera,

pidiendo a ti me entrara prontamente,

ya que el frio de la noche penetraba los sentidos,

calaba hasta los huesos, entumecía mi pequeño cuerpecillo

y evitarme un resfriado, era quizá la disculpa que cruzaba

por su precavida mente de madre preocupada por su crío

y entonces decías mi nombre, nuestros ojos se encontraban,

despacito expresabas que era tarde

y a la cama debía ir para dormir en el momento.

.

E interrumpías suavemente mi embeleso sin saber

que solo la esperanza de la llegada de una nueva noche

con la luna y los extraños seres que la habitaban en las manchas,

esperarme nuevamente prometían entre los juegos fascinantes,

plateados con infinitos metales retorcidos,

tan brillantes que iluminaban mi estancia

en los escalones al inicio de la puerta,

era lo único que consolaba mi viaje interrumpido

por tu voz al momento de dormir.

Hoy agradezco tu actitud, tu mano cálida en mi pequeñísima mano

tu voz suave hablando muy cerca al oído de la infante

la poesía brotando por tus labios, tus ojos expresivos y tus cejas levantadas;

tu letra manuscrita era impecable, los números, la ciencia en juego,

los dibujos en siluetas, los desafiantes pasos de tanguero,

tu barba y tu copete en ondas teñido por los hilos de la luna

y las palabras con que suavemente reprendías mis erróneas acciones.

.

Hoy y siempre te recuerdo y doy gracias por las infinitas enseñanzas

 impartidas que participaron en el moldeamiento de mi formación

 así como heredarme tu impetuoso espíritu aventurero,

 tu habilidad en la sastrería, tu insaciable deseo de leer;

 tu gusto por los tangos, milongas y otros bailes,

 por el gaucho más hermoso, la novia de América y la Simone:

 maravillosos, seductores, sensibles y enamorados.

 .  

¡Oh!, Gardel desgarrando el vozarrón más erótico, emotivo e incitante

de recuerdos, de nostalgia, de penas, de alegrías y un corazón sensible.

Además el juego de billar, el vino, el cigarro, la magia de la noche,

los sitios de bohemios, la música, la risa, los espejos soñadores

devolviendo mil colores en la estancia de las fiestas

y más que nada la lealtad a sí mismo,

son parte del florido y rico ramillete de mis gustos, heredado de ti.

.

Gracias Viejo, mi querido Viejo por la huella dejada en mi,

desde la infancia aunque temprana,

entendía la sensibilidad humana en tu presencia

y te honro con estos fascinantes recuerdos que alientan mi espíritu

y encabritan  mi corazón con gran amor en el día de celebraciones

por la capacidad procreadora de tu género en la raza humana

y bendigo tu  espíritu y honro tu memoria padre mío.

.

[©Reservados todos los derechos de autor conforme a la ley vigente.]

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