azerin

“Iceberg”

“Iceberg”

 

Tiempo dado al tiempo,

deserción de horas, siglos,

y pequeños momentos.

Señuelo en vuelo,

que nada recuerda,

ni siquiera aquel cl-amor.

 

Tiempo regalado

al tiempo exacto.

Escamoteando,

rendido, acuchillando

un vaho luminiscente;

humor candente.

Demente por soñar.

 

Eternamente, un quizás,

 este Albaicín  a-negado,

y aquella gota ambarina

que rebosó cada sepelio,

cada silencio.

 

Tiempo, y más tiempo,

demasiado.

El momento del adiós,

un instante de recuento…

noche como boca

de lobo, como pegajosa

piel de enroque.

 

Noche de hielo, cielo

flotante.

Hay tanta lágrima

bajo este mar...

                                             'Azerín'

Comentarios4

  • cinemascope

    Tienes una gran sensibilidad, querido amigo. Un abrazo.

    • azerin

      Gracias, creo que solo es una cuestión de sinceridad, ser sincero en primer lugar con uno mismo. Quizá sea doloroso, tal vez nos de miedo, pero la realidad personal se dibuja desde la propia e ineludible sinceridad. Un abrazo, poeta.

  • gisell_v

    ¡¡¡BIENVENIDO!!!
    Bellos versos, todos, pero resalto estos:

    "Tiempo, y más tiempo,
    demasiado.
    El momento del adiós,
    un instante de recuento…
    noche como boca
    de lobo, como pegajosa
    piel de enroque.

    Noche de hielo, cielo
    flotante.
    Hay tanta lágrima
    bajo este mar..."

    Abrazo

    • azerin

      ¡¡Bienhallada!! Gisella... hay noches que hielan el aliento, noches que dan dentelladas en el corazón y dejan flotando entre el insomnio de la madrugada, una lágrima, solo una entre tantas y tantas casi olvidadas, que nos recuerda que una vez amamos y perdimos, pero al fin y al cabo, ¡¡amamos!!

      Gracias por tu cálido recibimiento, un fuerte abrazo.

  • Sara ...

    y la punta del iceberg es apenas una semilla invertida
    qué hay debajo del mar???
    muy bello su poema
    saludos y bienvenido
    n_n

  • azerin

    Hola Sara, ¿Qué hay bajo ese mar?... no lo sé, me gustaría que hubiesen muchas mañanas por estrenar en compañía de la persona amada, me gustaría que amaneciese de una vez, bajo, entre y sobre la suave brisa de un océano ignoto pero harto deseado, me gustarían mil gaviotas volado libres y sin miedo, gaviotas milenarias avezadas y decididas a no dejarse vencer por una simple tormenta en el estío... pero en realidad no sé qué me aguarda bajo el mar... y eso es lo maravilloso de todo esto.

    Mil gracias por tu comentario, ojala germine la semilla de nuestra amistad. Un abrazo.



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