Entre 1949 y 1954, el escritor irlandés C. S. Lewis creó una serie de siete libros infantiles inspirados en una tierra imaginaria llamada Narnia, un país creado por el legendario león Aslan donde los animales hablan y las criaturas mitológicas siempre se ven involucradas en la eterna lucha entre el bien y el mal.

“Las crónicas de Narnia”, tal el nombre con el que se conoce a esta saga, ya han cautivado a millones de niños y jóvenes a lo largo del mundo y, tras haber sido traducidas a más de cuarenta idiomas, las historias traspasaron el ámbito literario para convertirse en atractivas propuestas cinematográficas.

“El león, la bruja y el armario”, “El príncipe Caspian”, “La travesía del viajero del alba”, “La silla de plata”, “El caballo y el muchacho”, “El sobrino del mago” y “La última batalla” son los títulos de las siete novelas que componen a esta destacada colección donde los hermanos Pevensie, sin duda, desempeñan un rol fundamental para el desarrollo de cada uno de los relatos.

En el primero de los libros, su autor nos cuenta cómo Peter, Susan, Edmund y Lucy descubren este mágico mundo de Narnia donde, ayudados por Aslan, terminarán por liberar al reino de la tiranía de la Bruja Blanca.

Tiempo después, narra la segunda entrega, los aventureros regresan a Narnia y se ven obligados, una vez más, a erradicar el mal de la región. Esta vez, es el malvado rey Miraz quien ha tomado el control de Narnia, razón por la cual los niños deben ayudar al joven príncipe Caspian si quieren solucionar este problema.

Ya sin la compañía de los hermanos mayores, los más pequeños de la familia Pevensie retornan a Narnia por tercera vez y allí emprenden, junto al rey Caspian X, una travesía por el mar con el objetivo de encontrar a los siete lores que fueron desterrados cuando el antiguo rey usurpó el trono.

A diferencia de los anteriores, el cuarto relato no gira en torno a las aventuras de los ya conocidos niños, sino que, en esta oportunidad, será su primo Eustace quien visite Narnia en compañía de su compañera de clases Jill Pole con el desafío de encontrar al príncipe Rilian.

Por su parte, la quinta entrega de la saga tiene como personajes principales a un caballo parlante llamado Bree y a un niño llamado Shasta, quienes descubrirán gracias a un viaje que los calormenos tienen pensado invadir Narnia.

Después de tantas aventuras y detalles sobre esta mágica tierra, era casi una obligación del autor revelar cómo surgió este mundo y así lo hizo en el sexto libro, donde se resume el proceso de creación de Narnia mientras que, en la última entrega, se desarrolla la supuesta crónica del fin de este mundo, un desenlace que no termina por ser tal ya que la verdadera tierra narniana parece ser eterna.