Gracias a la novela de estructura psicológica que dio a conocer en 1948 bajo el nombre de “El Túnel”, el escritor argentino Ernesto Sábato no sólo cautivó a los lectores de todas partes del mundo sino que también consiguió elogios de destacadas figuras del mundo de las letras, tales como Thomas Mann y Albert Camus.

En esta obra narrada en primera persona que ya ha sido llevada al cine en varias ocasiones, Sábato deja en evidencia la desesperanza, la falta de comunicación y la soledad que, muchas veces, vuelven problemática a nuestra existencia, a través de la historia de Juan Pablo Castel, un obsesionado y desequilibrado artista que, en el marco de una exposición, descubre a una dama prestándole atención a un detalle en el que nadie repara aunque, para él, esa pequeña ventana que atrajo la atención de esa mujer sea el objeto más importante de la pintura.

Meses después de pensar alternativas que le permitieran encontrarla en la inmensidad de Buenos Aires, Castel consigue hallar a esta persona en cuestión pero pronto la pierde de vista. Confiado en volver a verla, el hombre vuelve al día siguiente y, por fin, logra establecer contacto con ella.

Esta desconocida que despertó la obsesión de Castel responde al nombre de María Iribarne, vive en la zona norte de la ciudad y está casada con un hombre ciego llamado Allende.

A partir de ese encuentro, comienza entre ambos una relación que se volverá trágica producto de la paranoia, los celos y la desconfianza de Castel, quien está convencido de que ella, la única persona capaz de comprender su arte, es una prostituta de tiempo completo que engaña a su marido no sólo con él, sino también con Hunter, un primo de Allende que vive en una estancia de campo cercana a Mar del Plata.