Si bien el movimiento modernista no es exclusivo de la literatura, en este campo es donde se han notado más sus influencias y posiblemente por eso al hablar de modernismo en seguida pensemos en literatura, sobre todo en poesía. En este artículo presentaré algunos nombres de autores de lectura imprescindible para comprender este movimiento.

En sus comienzos no fue una corriente aceptada, quienes lo abrazaban eran tachados de extranjerizantes y decadentes, pero todo cambio cuando el indiscutible Darío hizo notar aquellos aspectos significativos de esta corriente, como ser un movimiento estético con valores profundos y con la capacidad de renovar la poesía de todos los rincones, con aires actuales.

El modernismo literario, si bien se hallaba fundado en corrientes europeas, se originó como tal en América Latina a finales del siglo XIX (1880 aproximadamente) y estuvo dividido en tres etapas bien marcadas: Inicio (se produce un intento de renovar la lengua), Culminación (grandes innovaciones en la poética y la consolidación del movimiento como algo continental) y Continuación (los nuevos autores se aferran a las reformas impuestas por Darío y realizan sus aportes sin salirse de las bases del movimiento).

Las características fundamentales de este movimiento fueron el ofrecer una forma para evadirse temporal o espacialmente de la realidad cotidiana a través de la evocación de otras épocas y de lugares lejanos o incluso exóticos; además quienes lo adoptaron buscaban la perfección y la belleza a través de imágenes y colores. En la expresión lingüística se notó la fidelidad al tipo de estrofas clásicas con algunas variantes modernas; además se emplearon helenismos, cultismos y galicismos y el culto a la perfección formal, con poesía serena y equilibrada.

Iniciación: Rubén Darío

Si hablamos de modernismo no podemos evadir el nombre de Rubén Darío, no sólo porque posiblemente sea quien acuñó este término, sino porque además fue uno de los precursores de esta corriente, que se impuso con uñas y dientes en todo el mundo.

Todo comenzó cuando Darío dijo en un Artículo sobre la obra del escritor Ricardo Contreras que tenía “un espíritu nuevo” y se afianzó cuando años más tarde utilizó el término “Modernismo” para referirse a esa poesía nueva que venía a renovar los aires de la lírica.

De todas formas antes de que el movimiento existiera como tal hubo ciertos autores que ya estaban experimentando con él, tal es el caso de Manuel Gutiérrez Nájera y José Martí.

José Martí nació en La Habana en 1853 además de poeta fue un político importante y estuvo presente en la Guerra de la Independencia de Cuba, donde perdió la vida. Su obra es importante para comprender el modernismo, pero además para captar el sentimiento de identidad del pueblo Cubano, ya que él con sus ideas y sus imágenes consiguió poner en palabras el bagaje cultural de su pueblo. Se lo considera, junto a Darío, como un precursor del modernismo.

Manuel Gutiérrez Nájera fue mexicano y nació en 1859. No sólo destacó como poeta sino también como periodista, habiendo realizado colaboraciones con importantes medios de la época. Se sabe que publicó muchas de sus creaciones bajo seudónimos, uno de los más populares fue: Duque Job.

Su obra que más podría ligarse al modernismo es “Cuentos frágiles“, además cabe mencionar que fue uno de los fundadores de la Revista Azul, la cual se dedicaba exclusivamente a difundir esta corriente literaria. Pese a que no salió de México, se interesó por la literatura europea, sobre todo proveniente de Francia, siendo muy influenciado por autores como Musset, Baudelaire y Leopardi.

Conclusión:

A partir de que Rubén Darío publicara la obra “Azul”, comenzó una etapa muy favorable para este movimiento que fue consolidándose y empezó a ser respetado. Puede decirse que en este fase del modernismo la presencia de Darío en este estilo fue indispensable y marcó un antes y un después.

Rubén Darío nació en Nicaragua el 18 de enero de 1867 y es sin lugar a dudas el poeta que más ha sabido influir en la poesía del siglo XX y principal representante del Modernismo.

Su obra Azul, una obra que recopilaba poemas y textos ya publicados en la prensa chilena, pese a que no tuvo un gran éxito al momento de salir, es seguramente una de las que mejor representa las ideas del movimiento. Cuando Juan Valera, un crítico importante de “El Imparcial”, un diario madrileño, habló sobre esta obra dijo que Darío era un prosista y un poeta con talento; gracias a esta opinión es que la obra de Darío llegó a Europa y comenzó a hacerse un escritor reconocido de este lado también.

José Asunción Silva nació en Bogotá en 1865 y se educó de forma autodidacta, educación en la que fueron de importancia magna sus viajes a París, Londres y Suiza. Pese a que su obra es más bien escasa, los poemas “Nocturnos” han sabido trascender y ubicarlo como un autor imprescindible del movimiento modernista.

Continuación

En esta etapa se consolida finalmente el movimiento y quienes lo abrazan aprueban a Darío como el fundamental responsable del mismo. Entre los muchos autores que destacaron en esta fase del Modernismo se encuentran Leopoldo Lugones y Amado Nervo.

Lugones nació en Córdoba en 1874. En su obra puede notarse una fuerte influencia del simbolismo francés, por el uso de numerosas imágenes y metáforas. Se lo considera uno de los poetas argentinos más emblemáticos de esta etapa y, aunque en parte de su obra se nota un nacionalismo naciente, su apertura mental y su capacidad de mirar más allá, ha permitido que su obra trascendiera su tiempo. Entre sus obras que más se distinguen como modernas podemos señalar “Crepúsculo del jardín”.

Nervo es un poeta mexicano nacido en 1870. Sus obras denotan una fuerte influencia de los poetas franceses de finales del siglo XIX a quienes pudo acercarse en su estancia en París, durante su juventud. Entre sus obras podemos destacar “El éxodo y las flores del camino” y “Jardines interiores“, sin lugar a dudas, obras que se destacan en esta fase del modernismo.

Existen muchos otros autores que podrían incluirse en este movimiento, aquí tan sólo he nombrado a los que se considera más representativos del modernismo. Cabe mencionar por último que también hay otros escritores, como Juan Ramón Jiménez, que han tenido etapas modernistas pero que por ser tan versátiles y completos no pueden ubicarse exclusivamente en éste.