Para que exista la literatura, primero tienen que existir los autores. Claro que no todos los escritores están en condiciones de producir los mismos tipos de relatos. Dicho de otra forma: no es fácil alcanzar la calidad que muestran los textos de Jorge Luis Borges o de Edgar Allan Poe, por citar apenas dos ejemplos. Algunos incluso pensaran no sólo que no es fácil, sino que es directamente imposible.

Autores de literaturaOtros afirmaran, con bastante de razón, que los libros y los escritores no son comparables. ¿Cómo hacer una especie de ranking de autores de literatura y determinar quiénes son los mejores? Se podrá hablar de la trama de sus historias o de la complejidad de sus personajes, entre otras cuestiones, pero no hay dudas de que la decisión será subjetiva.

Más allá de todo, los autores de literatura, sean Borges, Poe o simples mortales aficionados a las letras, tienen la posibilidad de acudir a los consejos de otros escritores. Por supuesto, esta chance es más tentadora para quienes tienen mucho por aprender en el recorrido literario.

El escritor argentino Marcelo Birmajer redactó “Diez consejos para escritores”, donde con acidez e ironía recomienda que, si el autor sufre al escribir, mejor no lo haga. Por otra parte, pide a aquellos escritores que afirman no escribir ni para sus lectores ni para la crítica, que abandonen la actividad. No hace falta molestar a tanta gente (editores, correctores, etc.) si al escritor no le interesa ser leído.

El guatemalteco Augusto Monterroso, por su parte, publicó el “Decálogo del escritor”. Allí sugiere que un autor debe escribir siempre, aún cuando no tenga nada que decir. También afirma que nunca hay que olvidar aquella que sentencia que señala que “en literatura, no hay nada escrito”.

Por último, podemos mencionar al colombiano Gabriel García Márquez, quien pide reconocer la diferencia entre una historia larga y una historia alargada. El Nobel asegura que, si uno se aburre escribiendo, el lector se aburrirá leyendo.