Ricardo Dávila Díaz Flores

El mismo nombre

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Tanto tiempo buscándola y ella estaba aquí,
en mis ojos cerrados,
en la noche sola;
aquí,
detrás de lo visible,
en la edad antigua de la niebla.
La amé ese día por toda la eternidad.
Yo llevaba un ramo de palabras cuando caminé hacia ella.
-No las pondré en agua -me dijo-, ni he de secarlas para el recuerdo. Se morirán cuando las toque el aire.

Nos vestimos con fuego
y levantamos nuestros cuerpos con el viento.
- Te haré un vestido de tierra -le dije-,
con la humedad del mar lo zurciré y con la piel de cielo.
- Aquí no existen las palabras –insistió-.
- ¿Y en dónde sí?-le pregunté-.
- Allá, en la mentira.
La amé ese día, todo el día,
en la niebla, en la nada.

Quise hablar,
en verdad deseaba curar mi voz en su alma.

- Silencio- me dijo-, en mis ojos están todas las cartas de amor que se han escrito sobre la tierra.

La amé ese día,
y era mía como la vida misma,
pero me atreví a preguntarle su nombre.
-¿Eres mío, y no sabes que mi nombre es el tuyo?
¡Despiértate! No me volverás a ver.

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Ricardo Dávila Díaz Flores

Comentarios4

  •  
    Elsy Alpire Vaca Hermoso poema, gracias por compartir.
  •  
    isabel duarte Me dejó sin aliento. Bello. Armónico. Dramático. Filosófico. Loado sea su autor. Gracias.
  •  
    felipe gonzalez mer Profundo y bello poema.

    El anhelo por tener el amor verdadero
    la carencia de mucho...
  •  
    El Ángel Solitario Bellísimo poema, con mucho sentimiento entre sus letras.

    Gracias
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