Comentarios recibidos en los poemas de Ivan Rudenko León
Mapa de Sueños
El Hombre de la Rosa dijo:
Hermoso y genial tu poema estimado poeta y amigo Orestes
Abrazos de críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
4 de diciembre de 2025 a las 04:05
El Hombre de la Rosa dijo:
Hermoso y genial tu poema estimado poeta y amigo Orestes
Abrazos de críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
4 de diciembre de 2025 a las 04:05
Réquiem Posfechado
LOURDES TARRATS dijo:
Ivan,
Este poema tiene una gran fuerza introspectiva, donde la voz poética atraviesa su propia disolución con una lucidez casi metafísica. La manera en que describes la transición del cuerpo al polvo —y del polvo al viento, al cosmos, a la nada— contiene un estremecimiento que no es solo doloroso, sino también profundamente poético.
Me toca profundo cómo logras que la muerte no sea un final abrupto, sino un estado intermedio: una sensibilidad que aún percibe, que recuerda, que observa su propia ausencia. Las imágenes de la materia esparcida, los gusanos que cesan su labor, la corona que se deshace, y ese miedo extraño a la noche, crean un paisaje de soledad cósmica que resulta tan íntimo como universal.
Tu cierre, con ese “somos solo un soplo, un instante”, devuelve al lector una verdad que pesa y libera al mismo tiempo.
Un texto intenso, honesto y lleno de resonancia existencial.
Saludos,
—LOURDES
poetas somos
3 de diciembre de 2025 a las 04:02
LOURDES TARRATS dijo:
Ivan,
Este poema tiene una gran fuerza introspectiva, donde la voz poética atraviesa su propia disolución con una lucidez casi metafísica. La manera en que describes la transición del cuerpo al polvo —y del polvo al viento, al cosmos, a la nada— contiene un estremecimiento que no es solo doloroso, sino también profundamente poético.
Me toca profundo cómo logras que la muerte no sea un final abrupto, sino un estado intermedio: una sensibilidad que aún percibe, que recuerda, que observa su propia ausencia. Las imágenes de la materia esparcida, los gusanos que cesan su labor, la corona que se deshace, y ese miedo extraño a la noche, crean un paisaje de soledad cósmica que resulta tan íntimo como universal.
Tu cierre, con ese “somos solo un soplo, un instante”, devuelve al lector una verdad que pesa y libera al mismo tiempo.
Un texto intenso, honesto y lleno de resonancia existencial.
Saludos,
—LOURDES
poetas somos
3 de diciembre de 2025 a las 04:02
