Tilde diacrítica y pronombres demostrativos

En nuestro Taller Literario analizamos la tilde diacrítica y los casos en los que puede utilizarse en pronombres.

 
Desde hace un tiempo, según las normas de nuestra Academia, los pronombres demostrativos no deben acentuarse jamás. Sin embargo, algunos rebeldes continuamos necesitando de las tildes para no perder claridad en nuestro textos. Si tienes dudas acerca de los casos en los que la tilde es correcta, estos consejos pueden serte de utilidad. Si tienes más dudas, te invito a pasarte por nuestro Taller Literario donde contamos con un gran abanico de artículos sobre ortografía y gramática.
 
 
 

Tilde y pronombres demostrativos

Actualmente las reglas ortográficas de la Academia para los pronombres demostrativos dice que no llevan tilde; tanto cuando funcionan como adjetivos o como pronombres. No obstante, esta parte de la norma de acentuación ha ido cambiando mucho con los años. De hecho, hasta hace poco se recomendaba la tilde en aquellos casos en los que el pronombre pudiera confundirse con un adjetivo, y a partir de la última modificación, también se ha quitado esta recomendación, recomendándonos prescindir de la tilde en todos los casos. No obstante, muchos eruditos de la lengua insisten en que es un error y continúan utilizando el acento ortográfico en ciertos casos: cuando sirve para determinar una determinada función de una palabra en una oración.

Según esta corriente, ciertas palabras que normalmente no tildamos, deberíamos hacerlo. Pensemos por ejemplo en la palabra ‘este’, que puede tener diversas funciones en una oración. Puede funcionar como adjetivo sustantivado o como pronombre. En el primer caso nunca va a llevar tilde, en el segundo, sí.


Otro ejemplo ocurre con el caso de ‘aquellos’, donde también tenemos buenos ejemplos que pueden servirnos para entender el tema. Es una palabra que puede ser acentuada de forma ortográfica o no, dependiendo de la función gramatical que cumpla en la oración. Cuando actúa como un determinante demostrativo no debe llevar tilde, y cuando funciona como pronombre personal, sí puede llevarla.

La tilde diacrítica

En nuestro idioma para diferenciar entre dos palabras que se escriben igual pero tienen diferente significado contamos con la tilde diacrítica. Es una gran ayuda en el lenguaje escrito para permitir que fácilmente podamos discernir de cuál es el uso que se le da en la oración. Generalmente son palabras que se diferencian también por ser una de ellas tónica y la otra átona, aunque no ocurre así en todos los casos. En ocasiones también son palabras que pertenecen a categorías gramaticales diferentes.

La tilde diacrítica nos permite entonces interpretar la función de una palabra en la oración. Se utiliza en algunos monosílabos para discernir entre pronombres personales (tú / él / mí / sí) y adjetivos posesivos, artículos o adverbios de afirmación (tu / el / mi / si); por mostrar algunos ejemplos. En palabras polisílabas también puede presentarse la tilde, para exclamativos y interrogativos, por ejemplo. (cuándo / cuán / quién).

Desde el año 2010 no deben llevar tilde los demostrativos ‘este’, ‘ese’ y ‘aquel’ ni la palabra ‘solo’ cuando funciona como adjetivo o adverbio, siendo solamente admisible cuando existe posibilidad de ambigüedad, pero no es necesario.

Normalmente, las reglas ortográficas aconsejaban la tilde en el adverbio ‘solo’ y en los pronombres demostrativos, con el objeto de distinguirlos; sin embargo como esta norma contradice la regla fundamental de la tilde diacrítica (oponer palabras tónicas a palabras átonas) ya no se recomienda, ni siquiera en aquellos casos de ambigüedad. Según la Academia, las ambigüedades siempre pueden resolverse teniendo en cuenta el contexto comunicativo, tanto lingüístico como extralingüístico. En aquellos casos en los que la ambigüedad sea imposible de despejar a través del contexto, siempre podemos adherirnos a diferentes formas de expresar lo mismo: sinónimos, puntuación o incorporación de otros elementos que ayuden a contextualizar lo que deseamos expresar.

Teniendo en cuenta todo esto, podemos continuar con nuestra acentuación rebelde o subirnos al carro al que nos invita la Academia. Lo que sí debemos entender es que existen ciertas palabras que nunca llevan acento y aprender a diferenciar entre éstas y las que no, es fundamental.

Comentarios2

  • Luis Alberto R

    A veces pienso que a los de la RAE los sacude la esquizofrenia suave del encierro. Aprueban las más horribles voces del trasegar de calle demasiado corriente y sin embargo anulan la tilde diacrítica que en algunos casos es la diferencia entre un suspiro y una demanda. O cómo se explica uno que lo obliguen a no diferenciar el cero de la "o". Y se puede hacer un abismo entre escribir 5o6 y 5ó6.

    • Tes Nehuén

      Sí, Luis. Tienes toda la razón. Personalmente, con respecto a la tilde diacrítica en los pronombres no termino de acostumbrarme; porque el acento ortográfico también ofrece algo de intensidad gráfica a las palabras... Es un tema que me parece muy interesante. Te agradezco mucho por tu lectura y tu comentario. Un saludo.

    • Tamiz

      Será por dejar obsoletas antiguas ortografías escolares... Personalmente distinguir, por ejemplo, cuando se escribe un sólo adverbio (me permito la licencia que era norma) de un solo adjetivo, contribuía al desarrollo de la redacción, y a la percepción global de distintos aspectos del lenguaje, a la formación del aprendiz de escritor...
      Pero hay que facilitar las cosas a los desarrolladores de los procesadores de texto... Pónganselo fácil hombre... que no hay derecho que estos señores se tengan que complicar tanto la vida.
      Además... ¿para qué queremos ciudadanos capaces de ciertas cautelas si ya hay otros que piensan por todos?
      Lo simple, es simple... normalmente lo complejo es mejor. Pero... doctores tiene la Iglesia.



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