Soy el puente extendido, la raíz que nació en el asfalto,
pero que bebió la luz en el polvo de Occidente.
Hijo de manos curtidas, fui un niño de ciudad
bautizado por el campo en una escuelita rural,
donde el tiempo no corría: se galopaba.
Bajo el sol del Pacífico, mi herencia fue un lenguaje
de cuero y de fatiga, de riendas y de mando;
domé la voluntad del camino en mi viaje
mientras el horizonte se nos iba entregando.
Frente al brocal del pozo, cumplí el rito fecundo
de despertar al agua en su espejo profundo,
con el balde ascendiendo como un sol de cristal;
mientras mi fiel caballo sostenía en su lomo
el peso de la sed, del mundo y de su plomo,
en una alianza antigua, sagrada y animal.
Escuché el canto de los ejes de madera,
ese lamento musical de las carretas
cargadas de caña bajo un sol de fuego.
Y en el trapiche, el milagro: el guarapo hirviendo,
un incienso de almíbar que perfuma
el aire de hoy y la memoria de siempre.
¡Oh, la alquimia de la miel batida!
Esa danza exacta entre el calor y el frío
para que el atado de dulce durmiera en su molde,
o para que el alfeñique —blanco y tenaz—
se levantara abrazando la semilla tostada
del marañón o el árbol de Panamá.
Caminé la chácara tras la sombra del tío Toño
-que la tierra le sea leve como el vuelo de un pájaro-,
cargando el verde racimo, el plátano o el manzano,
la ofrenda frutal de una tierra generosa.
Entre el maizal, mis manos pequeñas
fueron cómplices de primos y sobrinos,
cosechando la panza de los ayotes y el frescor del pipián.
No son solo recuerdos. Es el mapa de mi sangre,
un dulce de madera, de tierra y de sol
que llevo tatuado en el alma;
un rastro inolvidable,
como el olor del campo después de la primera lluvia.
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Autor:
Alcides R. Chavarría (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 25 de octubre de 2026 a las 09:12
- Comentario del autor sobre el poema: Formado bajo la sombra tutelar de Rubén Darío y la transparencia trapense de Ernesto Cardenal, hablo desde la tierra que me hizo. Este texto no busca guardar el pasado, sino encenderlo: es la geografía espiritual del Pacífico nicaragüense, el retrato de una comarca campesina suspendida entre León y Chinandega.\r\nLo que sigue es la alquimia de mis vivencias: el intento de devolverle al aire el pulso de la madera, la sed del camino y el dulzor eterno del trapiche.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1
- Usuarios favoritos de este poema: Alcides Chavarría🇳🇮
- En colecciones: Tratado de los vestigios y los frutos.

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