LA SONRISA PRIMIGENIA
En la inmensidad de la nada,
donde el espacio y el tiempo
aún no eran ruidos,
Dios habitaba su propia
y única presencia.
No concebía el espejo
ni la mirada ajena;
no existía un “tú” en los pliegues
de su mente eterna.
Sintiendo la necesidad
de inaugurar el gozo en el vacío,
fijó la voluntad en su propio ser
y se ordenó a sí mismo:
—¡Sonría yo!
Y la primera luz del cosmos
brotó de sus labios.
© 2026 Alek Hine. Todos los derechos reservados.
lunes, 31 de agosto de 2026
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Autor:
Alek Hine (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 17 de septiembre de 2026 a las 01:05
- Categoría: Humor
- Lecturas: 1
- Usuarios favoritos de este poema: Alek Hine
- En colecciones: Verso libre.

Offline)
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