Penetra por mis pupilas el retoño de sol; no me apetece a esta hora descifrar el mundo, no quiero ponerle una ventana al horizonte ni una puerta al mar. La vida es más ligera cuando me descalzo del tiempo; alegría, alegría por las cuatro esquinas. Soy peregrino del mundo, hay un himno que amo y es el de las flores con la orquesta de gorriones. Soy un teólogo de estrellas, un cartógrafo de sueños, soy custodio de la vida desde hace ya varios siglos; dentro de mí habita un arrecife, el círculo infinito de la luz. Me he tatuado la alegría en el alma; caminaré esta noche a tu casa, tocaré dos veces la puerta y dejaré el perfume de la aurora envuelto en un pañuelo hecho de trova.
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Autor:
Mil vaggio (
Offline) - Publicado: 9 de septiembre de 2026 a las 14:35
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 76
- Usuarios favoritos de este poema: Gabriel Aranda, Eugenio Soto, Antonio Pais, alicia perez hernandez, JUSTO ALDÚ, MISHA lg, LuJITar, Mauro Enrique Lopez Z., racsonando, Classman, benchy43, Alek Hine, anfaber / Andrea, Axioma

Offline)
Comentarios2
Hermosa declaración POÉTICA.
Gracias.
Gracias, estimado Gabriel Aranda; saludos, abrazo a la distancia.
Una maestría en metáforas...lo saboree con ganas de más!
Anfaber, muchas gracias por sus palabras, que la paz y el amor le acompañen.
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