Mil vaggio

Canto de miƩrcoles.

Penetra por mis pupilas el retoño de sol; no me apetece a esta hora descifrar el mundo, no quiero ponerle una ventana al horizonte ni una puerta al mar. La vida es más ligera cuando me descalzo del tiempo; alegría, alegría por las cuatro esquinas. Soy peregrino del mundo, hay un himno que amo y es el de las flores con la orquesta de gorriones. Soy un teólogo de estrellas, un cartógrafo de sueños, soy custodio de la vida desde hace ya varios siglos; dentro de mí habita un arrecife, el círculo infinito de la luz. Me he tatuado la alegría en el alma; caminaré esta noche a tu casa, tocaré dos veces la puerta y dejaré el perfume de la aurora envuelto en un pañuelo hecho de trova.