Soy una pálida herramienta de un Dios
que me dejó tirado en una calle
consumida por la noche
desatando una imaginación feroz.
Quebrada mi anatomía provinciana
aún el mundo lame mis heridas
y seduce mi carne dormida
como una criatura envejecida por el sol.
Siento unos trenes que me invitan
a descorrer el velo de los versos del ayer
que duermen en mi memoria
encantados por las palabras
que me ataron desde siempre
pero que nunca logré escribir.
Mi poesía está sujeta
a los inquebrantables rumores de la tarde
donde ácidos escritores
derraman su sangre sobre mi ventana
manchando los horizontes
donde se queman las miradas.
Vengo de las sombras del alfabeto
que clavó su silabario en mí
cuando sollozaba la adolescencia
que hoy sufro a la distancia.
Sin aliento evoco las taciturnas
miradas de los muertos
y en cada pupila anida el continente
donde nunca aprendí a escribir versos
y curtí como un ciego que imagina la luz
que no conocerá nunca.
-
Autor:
edgardo vilches (
Online) - Publicado: 30 de agosto de 2026 a las 10:19
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 4
- Usuarios favoritos de este poema: Tommy Duque

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.