Te voy a contar

Alexandra Quintanilla


Te voy a contar algo, es breve, pero contundente. Inexpresiva y aún así, se comprende.
Hay alguien en la penumbra que,
razona leyes políticas, leyes de la psique…
Tiene un método estético para verse implicar en el hecho de lo impredecible, leyes de… la contemplación del conductismo.
Y sin embargo…
las leyes que se ven menos complicadas…
Sobre el amor, la reciprocidad y el acercamiento,
no sabe nada.
Dominante de palabras, incapaz de decir: te amo.
Hay alguien en la zozobra, cuando ve la sombra que, se desconoce.
Y ha llegado a pensar que él no dominar esa cuestión: amor, es incapaz de dominar las otras.
Y ahí está,
y ahí existe,
bajo el flujo del entorpecimiento,
porque del noventa por ciento que conoce,
el diez por ciento lo desconoce.
Y le pesa perder lo menos que lo más.
Y ahí deja de comprender como es que hasta la matemática es incapaz…
Ahí está, escribiendo de amor sintiendo impotencia.
Mientras yo escribo algo, alguien existe.
Mientras yo creo alguien comprende lo que es ser un ser humano.
Inmortal, tan liviano.

Comentarios +

Comentarios3

  • Mirta C. Sly

    Mientras yo escribo algo, alguien existe.
    Mientras yo creo, alguien comprende lo que es ser un ser humano.
    ¡No podías reflejarlo mejor!
    Me encantó.

  • Alek Hine

    Hay cosas perfectibles. Cordial saludo.

  • corazon de poeta1

    Me dejó pensando tu texto. Hay algo muy interesante en esa contradicción: alguien capaz de comprender leyes, conductas, política, incluso matemática, pero que frente al amor y a un simple “te amo” se queda sin respuestas.

    Me gustó especialmente esa idea de que puede dominar el noventa por ciento y, sin embargo, sentirse derrotado por ese diez por ciento que desconoce. Quizá porque hay cosas que no se pueden entender desde la razón, solamente se pueden sentir.

    Y creo que ahí está lo más humano de lo que escribiste: puedes intentar comprender el amor desde todos los ángulos, pero cuando realmente te toca, ninguna teoría parece suficiente.

    Tiene algo de reflexión filosófica, pero también de confesión escondida. Y eso me gustó mucho.



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