Con el transcurso de los años te vas dando cuenta de que nadie más te sostendrá.
Tendrás que ser tú contra todo y contra todos. No es que la vida sea siempre una batalla campal, pero habrá días donde no bastará con usar el escudo: habrá que empuñar una espada o una daga, encañonarse la voluntad para no perder frente a lo que intenta destruirte.
Y entonces sacas fuerzas de un lugar inexplicable.
Últimamente he creído que esa energía viene del aliento divino; ese soplo del Creador que enciende la llama de la motivación y nos levanta desde donde sea. Lo digo por experiencia. He sentido que todo pesa demasiado, que mis fuerzas se agotan, y aun así sigo de pie, a veces sin una razón clara.
Me descubro empujándome hacia lo que venga, sea lo que sea. Cierro los ojos y confío. Me aviento a los brazos del abismo que a veces es la vida, buscando alcanzar la cima para contemplar lo que he logrado hacer... milagrosamente sola.
O quizás no tan sola como suelo sentirlo.
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Autor:
Ely.M. (
Offline) - Publicado: 27 de agosto de 2026 a las 01:05
- Categoría: Espiritual
- Lecturas: 25
- Usuarios favoritos de este poema: Alek Hine, Lualpri, Salvador Santoyo Sánchez, Mauro Enrique Lopez Z., Daniel Omar Cignacco, El desalmado

Offline)
Comentarios1
Con ese sentimiento de soledad individual ante la vida,
así avanzamos como humanidad en la existencia,
en este pavoroso e inconmensurable universo.
Cordial saludo.
Gracias Alek Hine por pasar a leer 😊🤓 y dejar huella 👣. Saludos cordiales.
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