Eras de una belleza dolorosa,
casi etérea, como si la realidad te sobrara.
Ayer el recuerdo me asaltó de golpe
y busqué aquella foto entre mis cosas.
Librabas una guerra muda frente al cristal,
una batalla íntima contra tu propia silueta;
tu garganta ardía, llagada de tanto rechazo,
y yo jugué a ser el guardián de tus abismos,
sosteniendo tu fragilidad cuando el espejo mentía.
Quise salvarte con vida. "Tengamos un hijo", supliqué.
Pero el pánico te cercó;
te aterraba que la maternidad desdibujara
ese contorno que tanto te costaba mantener.
Luché por ser tu fe, hasta que el silencio se rompió.
Me confesaste lo que te quemaba por dentro,
la herida sucia que nadie quiso limpiar:
"Nadie le cree a la niña gorda cuando dice que la han tocado".
Pusiste aquella foto en mis manos.
Me pediste un final para tus demonios.
Dejaste su sentencia sobre mi mesa.
Un enamorado hace lo que sea.
Hoy han pasado tres años.
Sé que tienes un niño, fruto del azar,
que la vida floreció lejos de mi miedo.
Y yo me quedo aquí, con la memoria fría,
preguntándome qué sería de nosotros
si yo hubiera tenido el valor de cargar esa pistola.
Poemario: Entre el inicio y el final
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Autor:
Jesús de los Ángeles Valdivieso Alarcón (
Online) - Publicado: 22 de agosto de 2026 a las 22:05
- Categoría: Triste
- Lecturas: 1

Online)
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