Que tu arco de caza ya repose
que descanse tu brazo y la cuerda extendida,
pues tu flecha en mi diana ya está hendida,
profundamente guarecida
al abrazo de mi sangre bulliciente.
Que tu pecho de néctar sea refugio
que en su cálido amparo mi anhelo resida,
mi sustancia a la tuya está rendida,
dulcemente sometida
al destino de un latido irreverente.
Mis ojos cerraré para que dentro quedes,
que de mi alma seas compañía
de mi sueño, de mi andar y mi agonía.
-
Autor:
quiroga_juan_antonio (
Online) - Publicado: 19 de agosto de 2026 a las 13:14
- Categoría: Amor
- Lecturas: 1

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.