Juan Antonio Quiroga

CompaƱera

Que tu arco de caza ya repose

que descanse tu brazo y la cuerda extendida,

pues tu flecha en mi diana ya está hendida,

profundamente guarecida

al abrazo de mi sangre bulliciente.

 

Que tu pecho de néctar sea refugio

que en su cálido amparo mi anhelo resida,

mi sustancia a la tuya está rendida,

dulcemente sometida

al destino de un latido irreverente.

 

Mis ojos cerraré para que dentro quedes,

que de mi alma seas compañía

de mi sueño, de mi andar y mi agonía.