EL IDIOMA DEL ABANICO
No era el aire
lo que movía
mi abanico.
Era la noche
aprendiendo
a decir tu nombre.
Lo abrí despacio:
ven.
Dudé.
Lo cerré:
todavía no.
Un giro breve
rozando mi cintura:
mírame.
Y al cubrirme los labios
con sus varillas,
sonreí.
Los lunares
de mi abanico
temblaron entre mis dedos,
como blondas
que en una falda
guardan secretos.
Estrellas poseídas
escapaban
por tus ojos,
una a una,
iban pidiendo
el mismo deseo.
Porque hay secretos
que una mujer
no pronuncia.
Los deja bailar
entre las manos,
como mariposas
que conocen
dónde posarse.
Después,
lo llevé hacia mi pecho
y dejé que el aire
desordenara
lo que callaban
mis labios.
Tú seguías mirando,
creyendo que solo era
un abanico.
Y yo,
jugando con el aire,
te iba dejando
miguitas de luna
sobre el asfalto.
No sabías
que llevábamos toda la noche
conversando
desde la distancia.
La noche guardó silencio
y se hizo
testigo
de aquel deseo.
Hasta que cerré
el abanico
despacio.
Y te quedaste, chiquillo,
con la miel
entre los labios.
© Alma Gitana 𖥞 ojos Jade
19 de Agosto 2026
Y el lenguaje del abanico...
que aunque me pagues,
no te lo explico. 💃🏼🪭😉
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Autor:
Alma 𖥞 Gitana iris Jade. (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 19 de agosto de 2026 a las 12:19
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 3
- Usuarios favoritos de este poema: Daniel Omar Cignacco

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