Maby De los Peña

El idioma del abanico.

EL IDIOMA DEL ABANICO 

No era el aire
lo que movía mi abanico.

Era la noche
aprendiendo a decir tu nombre.

Lo abrí despacio:

ven.

Dudé.

Lo cerré:

todavía no.

Un giro breve
rozando mi cintura:

lo suficiente
para entretener tu hombría.

Mírame.

Y al cubrirme los labios
sonreí tras sus varillas.

Los lunares
de mi abanico
temblaron entre mis dedos,

como blondas
que en una falda
guardan secretos.

Estrellas poseídas
escapaban por tus ojos,

una a una,
iban pidiendo
el mismo deseo.

Lo agité
contra el escote
de mi pecho,

despacio,

como quien aviva
un fuego
que no piensa apagar.

Tú entendiste.

O quizá
quisiste entender.

Lo cerré de golpe.

No tan deprisa.

Échate pa\' ya.

Al rato lo abrí de nuevo,
apenas un resquicio,

lo suficiente
para dejarte mirar
sin dejarte llegar.

Porque hay secretos
que una mujer
no pronuncia.

Los deja bailar
entre las manos,

como mariposas
que conocen
dónde posarse.

Lo hice girar
entre mis dedos
y lo llevé lentamente
hacia mi cuello.

Tú seguías mirando.

Yo también.

Después,

cubrí mi rostro,
dejando entrever
la picardía
de mis ojos.

Lo sabe Dios,
te pusiste nervioso.

Y dejé que el aire
desordenara
lo que callaban
mis labios.

Tú seguías mirando,
creyendo que solo era
un abanico.

Y yo,
jugando con el aire,
te iba dejando
miguitas de luna
sobre el asfalto.

No sabías
que llevábamos toda la noche
intimando,

a siete millas
náuticas
de distancia.

La noche guardó silencio

y se hizo
testigo
de aquel deseo.

Hasta que cerré
el abanico,

como quien cierra
la noche,

despacio.

Y te quedaste, chiquillo,
con la miel
entre los labios.


[Cómo te digo
que el lenguaje del abanico...

que aunque me paguen en oro,
no te lo explico.]

 

La 💙 Gitana

💃🏼🪭😉

 

© Alma Gitana 𖥞 ojos Jade

19 de Agosto 2026