No pedimos esta tarde

Nelly Cevallos - Liora

 

No pedimos esta tarde

 

Me duele mañana la cuchara.

 

Pesa el hueso,

madre,

 

cruje esta madera en que me siento

a aguardar la sobrante nada.

 

¿Y la casa?

 

Se tuerce de no tener a quién dolerle,

con este olor a hermano que no vino.

 

El perro en la esquina,

con la baba limpia del hambre,

nos cuenta los dientes.

 

Resta hombres

de una resta que ya estaba hecha.

 

No pedimos esta tarde.

 

Pero nos la han puesto en el plato:

 

fría,

 

sin nada que llevarse a la boca.

 

Autor

© Nelly Cevallos-Liora

6 de agosto al año 2026

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Comentarios4

  • Alma_Segura

    Genial estimada.
    Me ha encantado.
    Fuerte abrazo

  • El Hombre de la Rosa

    Explendoroso y grato tu bello versar estimada Nelly Ceballos - Liora
    Saludos de Críspulo desde España
    El Hombre de la Rosa

  • Noa Subin

    Este poema es desgarrador, sobrio y de una belleza tremenda. No grita: pesa. Cada verso cae como algo inevitable, frío, puesto ahí sin haberlo pedido.

    Poema de una hondura y una ternura dolorosa: dice lo que falta sin nombrarlo en exceso, y lo que pesa, sin quejarse en voz alta. Lo más terrible es que nadie pidió lo que se sufre… y aun así hay que sentarse a la mesa vacía.

    Nelly Cevallos-Liora, este poema posee una fuerza y una economía expresiva que asombran. Dice lo inmenso con lo mínimo. Desde su primer verso nos revela una verdad dolorosa: hay cosas que nos llegan sin pedirlas, y aun así hay que cargarlas. El peso del cuerpo, la silla que cruje, la casa que se tuerce por la ausencia de quien no vino… todo habla de carencia, de vacío que tiene olor y duele en los muros.
    Su cierre es demoledor: nos sirvieron la vida fría, vacía, sin que la hayamos pedido. Es la existencia impuesta, la escasez, la espera de lo que nunca llega. Escribe con sobriedad y hondura; no necesita alzar la voz para que se sienta el peso de cada palabra. Obra de una belleza conmovedora y necesaria. Gracias por compartirla.

  • LOURDES TARRATS

    Querida amiga Liora:

    Este poema me dejó una imagen clavada: la casa torcida porque no tiene a quién dolerle. Sentí ahí un vacío que no se explica, solo se reconoce. Y el perro, con esa baba limpia del hambre, me hizo pensar en esas tardes que llegan sin que nadie las pida, frías, sin nada que ofrecer.
    Solo quería compartirte esto: el poema no habla de falta, la muestra. Y se siente.

    Gracias, amiga.

    Desde mi isla, un fuerte abrazo y cariño, porque:

    POETAS SOMOS…



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