Todavía no he abierto
la ventana donde dejé tu nombre.
La casa aprendió a vivir sin ruido,
pero algunas paredes
siguen pronunciándote
cuando nadie escucha.
Dicen que el tiempo cura.
No es cierto.
El tiempo cambia de sitio las heridas;
las mueve del pecho a la memoria,
de la memoria a los sueños,
y de los sueños
a ese lugar donde ya no duelen...
pero tampoco desaparecen.
Tengo miedo de marcharme.
Porque quizás aún estés aquí.
Tengo miedo de quedarme.
Porque quizás ya no.
Qué extraña costumbre tiene el amor: convertir la duda en el único lugar donde todavía nos encontramos.
Y mientras aprendo que ninguna sombra permanece si uno decide caminar hacia la luz,
descubro algo que jamás quise admitir:
el amor no estaba contenido.
Era yo.
— Arih
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Autor:
Arih (
Offline) - Publicado: 3 de agosto de 2026 a las 20:47
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 16
- Usuarios favoritos de este poema: Erre Cost, Antonio Pais, Alek Hine, Mauro Enrique Lopez Z., Lualpri, Tito Rod, Anita del Perú., ahero

Offline)
Comentarios2
Belleza literaria. Le daría 3 estrellitas, pero no se puede. Cordial saludo.
🙂 me alegra que te gustará!
Creo que el final responde a todo lo anterior. A veces pasamos tanto tiempo buscando a alguien afuera, hasta descubrir que quien seguía aferrado al pasado era uno mismo.
Así es 🙂
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