En el alféizar descansa la calma.
Una maceta de margaritas
bebiendo sol de la mañana.
Y los pétalos se sueltan,
no por tristeza,
sino porque ya cumplieron.
Flotan bajito,
como pensamientos que por fin respiran.
Como secretos que eligen volar
en vez de quedarse guardados.
La luz entra sin pedir permiso
y pinta de oro lo simple:
el verde, el blanco, el silencio.
Aquí no hace falta gritar.
Aquí la paz se dice bajito.
Y las mujeres que sufren en silencio
encuentran en esta ventana
un ratito para ser flor:
abrirse, aunque sea un poco,
y dejar que el viento se lleve lo que pesa.
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Autor:
Nibia (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 1 de agosto de 2026 a las 22:42
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 4
- Usuarios favoritos de este poema: Lualpri, JUSTO ALDÚ

Offline)
Comentarios1
Qué hermoso, amiga. Hay poemas que buscan deslumbrar con grandes imágenes, y otros, como este, consiguen algo más difícil: hacer que la serenidad tenga voz.Me llamó la atención cómo las margaritas dejan de ser solo flores para convertirse en una metáfora de la resiliencia; esos pétalos que caen no anuncian una pérdida, sino el cumplimiento de un ciclo. Y el cierre es especialmente luminoso: ofrecer a las mujeres que cargan silencios un espacio donde, aunque sea por un instante, puedan volver a florecer, es un gesto de profunda humanidad. Un poema delicado que acaricia sin dejar de decir verdades.
Saludos
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