Él mide el tiempo con golpes de los dedos sobre la madera.
Frente al espejo, mi vestido ceñido y en el escote, una gota de rubí.
Dos toques de tu fragancia favorita en la piel: ese detalle sutil
por el que siempre giras tu rostro al pasar…
Frente al teatro tú, acompañado, como exige el protocolo.
Un saludo formal, una distancia necesaria;
nuestros cuerpos se reconocen mucho antes que las miradas.
Avanzamos hacia el palco.
El orden repetido de siempre:
mi lugar adelante; a mi lado,
él con su traje impoluto,
acomodando los gemelos de la camisa.
Detrás, el calor de tu aliento rozándome la nuca,
mientras le sonríes a tu nueva compañía.
El telón se eleva. Todo queda a oscuras.
Un piano rompe el silencio y las teclas simulan una caricia sobre la piel.
Mi pulso se acelera al compás de la sinfonía, esperando esa pausa, cuando impaciente, él inicia su rutina a mitad de un adagio
para encender un cigarrillo.
Disimulo el gesto de fastidio, guardando las formas.
Luego del interludio, cuando él queda inmerso en la melodía;
con tu pañuelo, llega la señal.
Camino sin prisa por el pasillo de la cuarta puerta.
No necesito volverme; tu aroma ya camina conmigo.
El camerino a oscuras, cerrojo discreto,
la voracidad de los ojos que no piden permiso.
No hay tiempo para rodeos:
hay prisa por despojar a la dama de su compostura.
Tu lengua busca la mía con frenesí.
Desde el pasillo, el piano sofoca los gemidos
mientras nos movemos al mismo compás… al acorde más agudo,
el punto cúlmine donde la ola rompe, ese crescendo exacto antes de que la melodía empiece a disolverse.
Una pausa. Volver a la realidad.
El espejo devuelve a la mujer de siempre, con el vestido en su sitio.
Regreso al palco.
Él sigue absorto en la música; me siento, busco un chicle.
Tú entras con el aire frío
tranquilo, despreocupado.
Ofrezco el paquete a la muchacha,
con una sonrisa lo rechaza;
tú rozas la punta de mis dedos, aceptas uno con un casi inaudible gracias.
Él, pide silencio, sumergido en su universo.
Le doy la razón.
Que nadie interrumpa este instante.
Él, saciado con su música.
Yo, plena con tu secreto dentro de mí.
-
Autor:
Mirta C. Sly (
Online) - Publicado: 31 de julio de 2026 a las 00:14
- Comentario del autor sobre el poema: Inspirado en la melodía: Mariage d'amour= Paul de Senneville
- Categoría: Erótico
- Lecturas: 14
- Usuarios favoritos de este poema: Lualpri, Alek Hine, Gabriel Aranda, Antonio Pais, Mauro Enrique Lopez Z., Nelly Cevallos - Liora, Ricardo Castillo.
- En colecciones: Poemas libres como aves.

Online)
Comentarios2
Inolvidable momento.No sé si soñado o real...Es lo de menos.Lo esencial es poder decir ...¡QUE HERMOSO MOMENTO!.Gracias por tu POESÍA.
Querido poeta Gabriel:
Muchas gracias por tus palabras. Me emociona saber que ese instante llegó hasta ti con esa intensidad. Si al cerrar la lectura quedó la sensación de "qué hermoso momento", entonces el poema cumplió su propósito.
Un fuerte abrazo.🤗
Querida Mirta:
He disfrutado mucho la lectura de este relato. Hay una tensión contenida que acompaña al lector de principio a fin. Todo parece medido con precisión: las miradas, los silencios, los desplazamientos y esa música que deja de ser un fondo para convertirse en el pulso mismo de la historia.
Encontré muy lograda esta escena: Detrás, el calor de tu aliento rozándome la nuca, mientras le sonríes a tu nueva compañía. Bastan esos gestos para que el deseo cobre una presencia casi física.
También me pareció un gran acierto la forma en que el piano acompaña el encuentro. Desde el pasillo, el piano sofoca los gemidos y ese crescendo exacto antes de que la melodía empiece a disolverse enlazan la pasión con la música de una manera muy elegante.
Y el cierre es magnífico. Él, saciado con su música. / Yo, plena con tu secreto dentro de mí. Dos mundos reunidos en un mismo silencio.
Gracias, querida Mirta, por compartir esta historia. Ha sido un verdadero placer leerla.
Un fuerte abrazo.
— LIORA
Querida Liora:
Muchísimas gracias por tu lectura tan atenta y generosa. Me emociona especialmente que hayas percibido esa tensión contenida y el diálogo entre la música y el deseo, porque fueron el corazón del relato.
Tu interpretación del final, "dos mundos reunidos en un mismo silencio", me pareció bellísima.
Gracias por detenerte en cada detalle y por regalarme un comentario tan sensible.
Un fuerte abrazo.🤗
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