Liturgia

Poetisa antillana Emitza Santana

 

Despierta el alba en su esplendor vestida,

desnudando el sol con timidez de oro

y se despliega en celestial tesoro

sobre la luz de tu extensión dormida.

 

La brisa limpia, de frescura henchida,

borra el invierno que en la noche lloro;

mientras, al lado de tu pecho adoro

la paz perfecta de sentir la vida.

 

Con suave roce que mi piel te estrena,

rompe el misterio de mi mente quieta,

cuando tu mano a mi mano encadena.

 

Tus boca húmeda mi sed completa,

quiebra el orgullo que el temor condena...

¡Culpable el beso de tu amor profeta!

 

 

 

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