Y cuando no escucho nada,
Lo oigo.
No lo escucho pero lo oigo,
Y es suficiente.
Me hunde en la cama.
Me hace más pesada,
Más propensa a no querer,
Ni poder, levantarme mañana.
Me hace más atenta.
Estoy atenta cuando tengo miedo.
Miedo de palabras que imaginarias
Que dicen mucho estando calladas.
Y respiro mal porque
Me pone nerviosa.
Nerviosa porque me hace pensar
Demasiado en demasiadas cosas.
Y fue raro,
Raro que haya tenido la garganta
Ronca y seca desde el mediodía
Con la cabeza gacha
Y el alma un poco vacía
Que se drenó más y sin medida
Cuando me percaté que lo oía
Y no había una salida
De lo que desde lejos yo ya sabía
Que si no me apuraba
Rápido vendría
Y me dejaría
Con una herida abierta
Para la cual no existe medicina.
O sí.
Cerré los ojos con fuerza.
O no. Sin tanta fuerza.
Me dormí. Creo.
No me acuerdo. De nuevo.
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Autor:
Carmen Sallenave (
Offline) - Publicado: 27 de julio de 2026 a las 00:06
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 15
- Usuarios favoritos de este poema: Alek Hine, Mauro Enrique Lopez Z., Antonio Pais, Nelly Cevallos - Liora

Offline)
Comentarios2
Qué manera tan sutil de ponerle palabras a algo tan difícil de explicar.
Muchas gracias. Es lo que se hace con la poesía.🤍
Lo volví a leer, y esta vez me pareció observar, mas no escuchar, la presencia de un íncubo.
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