No debo escuchar
Y cuando no escucho nada,
Lo oigo.
No lo escucho pero lo oigo,
Y es suficiente.
Me hunde en la cama.
Me hace más pesada,
Más propensa a no querer,
Ni poder, levantarme mañana.
Me hace más atenta.
Estoy atenta cuando tengo miedo.
Miedo de palabras que imaginarias
Que dicen mucho estando calladas.
Y respiro mal porque
Me pone nerviosa.
Nerviosa porque me hace pensar
Demasiado en demasiadas cosas.
Y fue raro,
Raro que haya tenido la garganta
Ronca y seca desde el mediodía
Con la cabeza gacha
Y el alma un poco vacía
Que se drenó más y sin medida
Cuando me percaté que lo oía
Y no había una salida
De lo que desde lejos yo ya sabía
Que si no me apuraba
Rápido vendría
Y me dejaría
Con una herida abierta
Para la cual no existe medicina.
O sí.
Cerré los ojos con fuerza.
O no. Sin tanta fuerza.
Me dormí. Creo.
No me acuerdo. De nuevo.