Mi soledad como costumbre

Crisbel Ferrer

La soledad ya no me estorba.

 

La reconozco como mía.

 

Ella ya no me habita;

ahora yo vivo en ella.

 

Ella me quiere soltar,

y yo aún no puedo caminar sin ella.

 

Me acostumbré a tomar el café en su presencia

y a vivir mientras ella me observa.

 

Ella es más que una amiga;

es mi fiel compañera.

 

No hicimos ningún juramento,

pero siento como si fuera a morir con ella.

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Comentarios2

  • Una voz

    Un poema desgarrador poeta. Quien quiere a la soledad de compañía, yo por eso con mi Dios tengo.

    Dios le bendiga.

  • Alek Hine

    Recientemente escuché de un expositor decir que la soledad no es posible; coincidió con mi visión del mundo. A menos que uno como individuo habite en un planeta remoto y aislado, podríamos decir que estamos solos. Tal vez Dios sí se halle solo, al no haber nadie como él. Pobre Dios, cuánta pena nos inspira.

    Saludos.



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