La soledad ya no me estorba.
La reconozco como mía.
Ella ya no me habita;
ahora yo vivo en ella.
Ella me quiere soltar,
y yo aún no puedo caminar sin ella.
Me acostumbré a tomar el café en su presencia
y a vivir mientras ella me observa.
Ella es más que una amiga;
es mi fiel compañera.
No hicimos ningún juramento,
pero siento como si fuera a morir con ella.
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Autor:
Crisbel Medina (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 24 de julio de 2026 a las 03:34
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 20
- Usuarios favoritos de este poema: Gabriel Aranda, Alek Hine, Lualpri, Mauro Enrique Lopez Z., racsonando, alicia perez hernandez, ElidethAbreu, Antonio Pais, Pedro Novoa Pavon Novoa

Offline)
Comentarios2
Recientemente escuché de un expositor decir que la soledad no es posible; coincidió con mi visión del mundo. A menos que uno como individuo habite en un planeta remoto y aislado, podríamos decir que estamos solos. Tal vez Dios sí se halle solo, al no haber nadie como él. Pobre Dios, cuánta pena nos inspira.
Saludos.
Es cierto que nunca estamos completamente solos. Sin embargo, en mi poema no hablo de una soledad física, sino de una soledad interior. Muchas veces una persona puede estar rodeada de gente y, aun así, sentir que nadie la comprende realmente. Es a esa sensación de soledad a la que me refiero: una que no depende de cuántas personas haya alrededor, sino de cómo se vive por dentro.
Saludos y gracias por tomarse el tiempo de el mi escrito.
Gracias Crisbel.
Un cariñoso abrazo para ti y tu compañera Soledad.
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