La soledad ya no me estorba.
La reconozco como mía.
Ella ya no me habita;
ahora yo vivo en ella.
Ella me quiere soltar,
y yo aún no puedo caminar sin ella.
Me acostumbré a tomar el café en su presencia
y a vivir mientras ella me observa.
Ella es más que una amiga;
es mi fiel compañera.
No hicimos ningún juramento,
pero siento como si fuera a morir con ella.
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Autor:
Crisbel Medina (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 24 de julio de 2026 a las 03:34
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 10
- Usuarios favoritos de este poema: Una voz, Gabriel Aranda, Alek Hine, Lualpri, Mauro Enrique Lopez Z.

Offline)
Comentarios2
Un poema desgarrador poeta. Quien quiere a la soledad de compañía, yo por eso con mi Dios tengo.
Dios le bendiga.
Recientemente escuché de un expositor decir que la soledad no es posible; coincidió con mi visión del mundo. A menos que uno como individuo habite en un planeta remoto y aislado, podríamos decir que estamos solos. Tal vez Dios sí se halle solo, al no haber nadie como él. Pobre Dios, cuánta pena nos inspira.
Saludos.
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