No hubo puerta
que encerrara el temor,
que hiciera claudicar
siquiera el pensamiento.
Me vi cediendo,
como si el cuerpo
tuviese voluntad propia.
Sus ojos, como dos golpes lentos,
desordenaron mis pensamientos
y acortaron nuestra distancia.
No recordé mi nombre,
fui piel, un territorio ajeno:
un mar de sensaciones,
un terremoto de estremecimientos,
un vendaval
de ensoñaciones y bramidos…
Nada cesó,
hasta dejarme
con el cuerpo henchido
y el pensamiento mortificado
de haber experimentado
la brutal condena
de un amor compartido.
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Autor:
Isel (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 1 de julio de 2026 a las 23:42
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 36
- Usuarios favoritos de este poema: Lualpri, Alek Hine, alicia perez hernandez, Salvador Santoyo Sánchez, EmilianoDR, Mauro Enrique Lopez Z., racsonando, Nelly Cevallos - Liora, JuanDumBaS

Offline)
Comentarios1
Amar no es trasgredir las normas.
Saludos
depende de la norma y quien la dicta o bien quizás como se dice: Amar no transgrede las normas; a veces solo ensancha los límites.
👍
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