Nadie me estaba esperando. Era yo golpeando una puerta que hacía años había aprendido a ser pared.
Qué extraño: uno insiste tanto en volver a ciertos lugares, y cuando por fin regresa descubre que quien falta no es el otro.
Entonces deja las llaves sobre una mesa que ya no reconoce, apaga la luz por un gesto de educación, y se marcha sin hacer ruido.
Pensándolo bien, hay despedidas que empiezan mucho antes de que alguien diga adiós.
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Rafael Blanco López
Derechos reservados
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Autor:
Luis Rafael (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 1 de julio de 2026 a las 12:02
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 60
- Usuarios favoritos de este poema: Daniel Omar Cignacco, racsonando, Janna Desiree, Mauro Enrique Lopez Z., Salvador Santoyo Sánchez, Noa Subin, El desalmado, Salva45, Gonzalo Márquez Pedregal, LuJITar, mirtasly, Nelly Cevallos - Liora, Antonio_cuello, Alek Hine

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Comentarios1
Tienes el don de volver visible lo invisible a través de tu lírica.
Saludos
Amigo Un saludo de la distancia y como siempre gracias por estar ahí
"¡Rafael Blanco López, amigo! Te devuelvo el saludo con mucho afecto desde esta distancia. ¡Gracias a ti por estar ahí, siempre es un gusto compartir contigo!
¡Un abrazo!"
Gracias
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