Hay días en los que escribo
para no desbordar el silencio.
Vivo con la sospecha leve
de que nada sucede sin forma.
Un sopor antiguo
anuncia cambios invisibles.
La noche desciende
como un velo denso
sobre la bóveda íntima del pecho.
He sentido la levedad del mundo
sin intermediarios.
Las certezas se desplazan lentamente,
como si algo interno
hubiera cambiado de eje.
La lealtad se desdibujaba
en los márgenes de lo esperado,
y hubo miradas
que ya no devolvían el mismo reflejo.
Atravesé aguas profundas
sin certeza de orilla.
Creí mirar con amor intacto,
pero el mundo devolvía
otra forma de distancia.
Y la luz, a veces,
revela sombras
donde antes había nitidez.
He atravesado umbrales
sin mapa ni nombre,
con el pulso suspendido.
Y en ese tránsito,
lo que parecía firme
se volvió pregunta.
Una grieta sutil
se abrió en la forma de mirar,
y por ella entró otra geometría:
más incierta,
más profunda,
más real.
Aquí dentro,
todo se reorganiza en silencio:
mente, memoria, cuerpo
y algo que aún no tiene lenguaje.
Pensamientos nómadas
deshacen lo aprendido
en su búsqueda de sentido.
Y aun así,
en los amaneceres más quietos,
persiste una dirección invisible:
seguir mirando.
Despojados de peso,
de formas heredadas,
tal vez aprendamos
a habitar lo que somos
sin defensa.
En el libro de la vida
que no explica,
y sin embargo ocurre.
© IP. India 24-05-26
-
Autor:
India De La Puente (
Offline) - Publicado: 24 de mayo de 2026 a las 14:24
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 12
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Tommy Duque, Salvador Santoyo Sánchez, Juan Iscar, Lualpri, WandaAngel, Mauro Enrique Lopez Z., Osler Detourniel

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