India De La Puente

ECUANIMIDAD

 

Hay días en los que escribo

para no desbordar el silencio.

 

Vivo con la sospecha leve

de que nada sucede sin forma.

 

Un sopor antiguo

anuncia cambios invisibles.

 

La noche desciende

como un velo denso

sobre la bóveda íntima del pecho.

 

He sentido la levedad del mundo

sin intermediarios.

 

Las certezas se desplazan lentamente,

como si algo interno

hubiera cambiado de eje.

 

La lealtad se desdibujaba

en los márgenes de lo esperado,

y hubo miradas

que ya no devolvían el mismo reflejo.

 

Atravesé aguas profundas

sin certeza de orilla.

 

Creí mirar con amor intacto,

pero el mundo devolvía

otra forma de distancia.

 

Y la luz, a veces,

revela sombras

donde antes había nitidez.

 

He atravesado umbrales

sin mapa ni nombre,

con el pulso suspendido.

 

Y en ese tránsito,

lo que parecía firme

se volvió pregunta.

 

Una grieta sutil

se abrió en la forma de mirar,

y por ella entró otra geometría:

más incierta,

más profunda,

más real.

 

Aquí dentro,

todo se reorganiza en silencio:

mente, memoria, cuerpo

y algo que aún no tiene lenguaje.

 

Pensamientos nómadas

deshacen lo aprendido

en su búsqueda de sentido.

 

Y aun así,

en los amaneceres más quietos,

persiste una dirección invisible:

seguir mirando.

 

Despojados de peso,

de formas heredadas,

tal vez aprendamos

a habitar lo que somos

sin defensa.

 

En el libro de la vida

que no explica,

y sin embargo ocurre.

 

© IP. India 24-05-26