Sin tocar tus manos, igual me quema tu presencia.
Porque aún imagino un mundo a tu lado,
pero me destruye saber que fui cobarde,
que no tuve la fuerza para cumplir esa última promesa.
Cargo en el pecho una estaca que no cede,
una espina que late con el recuerdo
de cada error que te hirió
y que jamás podré deshacer.
Caería de rodillas si eso borrara el daño;
gritaría tu nombre si eso me diera redención.
Pero te veo brillar en una vida donde ya no hago falta,y ese brillo me parte y me cura al mismo tiempo.
Así que acepto mi castigo:
Vivir de lo que pudo ser,
de lo que soñé contigo y
que dejé morir por mis propias manos.
-
Autor:
G.G.A. (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 15 de mayo de 2026 a las 00:41
- Comentario del autor sobre el poema: Todo acto tiene su consecuencia, cae en ti si es agradable o no.
- Categoría: Amor
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: Una voz, Antonio Pais

Offline)
Comentarios1
Todo acto es responsabilidad de quien lo comete, pero hay uno que es Redención.
Dios te bendiga. Juan 3:16
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.