G.G.A.

La culpa

Sin tocar tus manos, igual me quema tu presencia.
Porque aún imagino un mundo a tu lado,
pero me destruye saber que fui cobarde,
que no tuve la fuerza para cumplir esa última promesa.

Cargo en el pecho una estaca que no cede,
una espina que late con el recuerdo
de cada error que te hirió
y que jamás podré deshacer.

Caería de rodillas si eso borrara el daño;
gritaría tu nombre si eso me diera redención.
Pero te veo brillar en una vida donde ya no hago falta,y ese brillo me parte y me cura al mismo tiempo.

Así que acepto mi castigo:
Vivir de lo que pudo ser,
de lo que soñé contigo y 
que dejé morir por mis propias manos.