He visto el lánguido cielo
en un espejo rebelde,
donde se miran mis sueños
antes de morir la tarde.
Es, como un plácido espacio
en el que se ven verdades.
Esas que todos callamos.
Esas que no cuenta nadie.
Por él caminan las almas
enterrando obscenidades,
y van plantando sobre ellas,
semillas de claridades.
Allí encontré dos clepsidras,
una chica, y otra grande.
La chica, cuenta las risas,
los llantos van a la grande.
Y en un lagar de uvas frescas,
un querubín de pies breves,
ejecutaba una danza
con ritmo de miserere.
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Autor:
CHIKITO (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 11 de mayo de 2026 a las 16:09
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 15
- Usuarios favoritos de este poema: Daniel Omar Cignacco, Salva45, El desalmado, Antonio Pais, ElidethAbreu, mauro marte, Mª Pilar Luna Calvo, Salvador Santoyo Sánchez, alicia perez hernandez

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Comentarios1
Ezequiel 23: 5 Y Aholá se prostituyó cuando era mía[a]; y se apasionó de sus amantes, los asirios, vecinos suyos, 6 vestidos de púrpura, gobernadores y oficiales, todos ellos jóvenes apuestos, jinetes montados a caballo. 7 Cometió sus prostituciones con ellos, con lo más selecto de los asirios[b]; y con todos los que se había apasionado, con todos sus ídolos se contaminó. 8 Y no abandonó sus prostituciones de Egipto; pues con ella muchos en su juventud se habían acostado, y acariciaron sus senos virginales y derramaron sobre ella su pasión[c]. 9 Por tanto, la entregué en manos de sus amantes, en mano de los asirios, de los que se había apasionado. 10 Ellos descubrieron su desnudez, se llevaron a sus hijos y a sus hijas, y a ella la mataron a espada. Y vino a ser ejemplo[d] para las mujeres, pues se ejecutaron juicios contra ella.
Un fragmento del libro con mayor peso literario de toda la historia.
Dios le bendiga.
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