Elias Castellano

UNA VISIÓN

 

 

He visto el lánguido cielo

en un espejo rebelde,

donde se miran mis sueños

antes de morir la tarde.

 

Es, como un plácido espacio

en el que se ven verdades.

Esas que todos callamos.

Esas que no cuenta nadie.

 

Por él caminan las almas

enterrando obscenidades,

y van plantando sobre ellas,

semillas de claridades.

 

Allí encontré dos clepsidras,

una  chica, y otra grande.

La chica, cuenta las risas,

los llantos van a la grande.

 

Y en un lagar de uvas frescas,

un querubín de pies breves,

ejecutaba una danza 

con ritmo de miserere.