NI CON TIGO NI SIN TI

Luis de leon

 

Hay amores que no terminan,

solo aprenden a esconderse

entre las grietas del tiempo,

como lluvia vieja que se queda

impregnada en la memoria de las paredes.

Así te llevo.

Como quien carga una herida

que no quiere cerrar del todo,

porque aunque duele,

es la única prueba

de que alguna vez sintió la vida arder.

Fuiste incendio y refugio,

la calma después de todas mis tormentas

y también la tormenta

que arrasó con todo lo que creía seguro.

Contigo aprendí

que el amor puede tener sabor a cielo

y, al mismo tiempo,

el filo exacto de una despedida.

Todavía recuerdo

la forma en que tus ojos me miraban,

como si en ellos cupiera el universo entero

y yo fuera suficiente

para llenarlo.

Recuerdo tus manos,

esa costumbre tuya

de tocarme como quien descubre un secreto,

como si mi piel tuviera respuestas

que solo tú sabías encontrar.

Y recuerdo también

el silencio.

Ese silencio cruel

que fue creciendo entre los dos

como una distancia imposible de nombrar.

Porque nos quisimos mal,

aunque nos quisimos mucho.

Nos abrazamos con fuerza

mientras el alma se nos iba rompiendo despacio,

como se rompe una promesa

cuando ya no queda voz para sostenerla.

Éramos eso:

dos corazones tercos,

dos destinos empeñados

en encontrarse

solo para volver a perderse.

Ni contigo encontraba paz,

porque amarte era una batalla

contra mis propios miedos,

contra tus ausencias,

contra todo aquello que jamás supimos decirnos.

Ni sin ti encuentro calma,

porque tu recuerdo persiste

como una canción triste

que suena a medianoche

cuando la nostalgia decide visitarme.

A veces quisiera borrarte.

Arrancar de raíz tu nombre,

vaciar mis noches de tu sombra,

dejar de buscarte

en cada rostro que se cruza conmigo,

en cada perfume,

en cada rincón donde alguna vez reímos.

Pero hay algo de ti

que sigue viviendo en mí.

Quizá sea tu risa

quedándose suspendida en mis recuerdos,

o aquella promesa silenciosa

que hicimos sin palabras

la noche en que creímos

que el amor bastaba.

Qué equivocados estábamos.

El amor no siempre basta.

A veces no alcanza

para curar lo roto,

para cambiar lo inevitable,

para salvar lo que ya viene herido

desde mucho antes de conocerse.

Y aun sabiéndolo,

si volvieras a buscarme

con esa mirada tuya

capaz de derrumbar mis certezas,

seguramente volvería.

Porque hay amores

que aunque duelan,

aunque destruyan,

aunque condenen al recuerdo,

siguen teniendo el poder

de hacer latir más fuerte el corazón.

Tú eres ese amor.

El que no se olvida.

El que no se supera.

El que se convierte en nostalgia

y aprende a vivir

en cada rincón del alma.

Y aquí sigo,

queriéndote a medias,

olvidándote a ratos,

extrañándote siempre.

Condenado a esta forma absurda de sentirte:

ni contigo,

porque nos rompíamos.

Ni sin ti,

porque todavía me faltas.

Ver métrica de este poema
  • Autor: Luis de leon (Offline Offline)
  • Publicado: 6 de mayo de 2026 a las 00:35
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 5
  • Usuarios favoritos de este poema: Alek Hine, Antonio Pais
Llevate gratis una Antología Poética ↓

Recibe el ebook en segundos 50 poemas de 50 poetas distintos




Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.