Estaremos en ausencias intermitentes.
No sabía que con solo leerte
podía llegar a amarte tanto,
me lo enseñaste tú…
como quien enciende un faro
en mitad del pecho náufrago.
Eras voz sin cuerpo,
pero tus palabras tenían manos,
me tocaban lento,
como lluvia tibia en los párpados,
como un salmo secreto
derramándose en mis años.
Y yo,
que venía de silencios rotos,
de noches con sabor a hierro y llanto,
aprendí tu nombre
como quien aprende a respirar despacio.
Te volviste casa
sin tener paredes,
hogar sin fuego visible,
pero con brasas latiendo en cada vocablo.
Eras verbo y milagro,
un idioma que no duele
cuando dice “te amo”.
No sabía que existía
este vértigo dulce,
este temblor sagrado,
de esperar una letra tuya
como quien espera el alba
después de un siglo oscuro y desangrado.
Y sin embargo,
te fuiste sembrando en mí
como raíz en lo profundo,
rompiendo piedra y orgullo,
abriéndome en dos mundos:
el de antes… vacío,
y este ahora… incendiado.
Si amar es caer,
entonces caí en tu voz sin miedo,
si amar es arder,
soy ceniza feliz en tu recuerdo,
si amar es perderse…
me encontré perdido
justo donde empieza tu universo callado.
No sabía…
no sabía nada de esto,
hasta que llegaste tú
con tu forma de decirlo todo
sin tocarme las manos.
Y ahora que el mundo cabe
en el hilo de tu voz lejana,
ya no soy el mismo que era
antes de tu palabra.
Si el destino es un abismo,
yo me lanzo sin reclamo,
porque aprendí en tu silencio
a caer…
y a llamarlo amor sagrado.
JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2026
-
Autor:
JUSTO ALDÚ (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 4 de mayo de 2026 a las 14:31
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 14
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, racsonando, MISHA lg, Sheilo Sanz, Henry Alejandro Morales, Annabeth Aparicio, Una voz, CARMEN DIEZ TORÍO, Maby De los Peña, Javier Julián Enríquez

Offline)
Comentarios5
Este poema explora la transformación emocional de un individuo que descubre un afecto profundo a través de la comunicación escrita y verbal. El autor describe cómo el lenguaje compartido logra sanar un pasado de soledad, convirtiéndose en un refugio espiritual que no requiere del contacto físico. Mediante metáforas de luz y renacimiento, la obra resalta el poder de la palabra para construir una conexión íntima y trascendental. Al final, el protagonista acepta con devoción este vínculo intangible, reconociendo que su identidad ha cambiado permanentemente tras este encuentro. Esta pieza literaria es un tributo a la entrega absoluta y a la belleza de encontrar un universo entero en la voz del ser amado.
Bendecido día.
bello poeta de amor poeta
gracias por compartir
Te volviste casa
sin tener paredes,
hogar sin fuego visible,
pero con brasas latiendo en cada vocablo.
Eras verbo y milagro,
un idioma que no duele
cuando dice “te amo”.
besos besos
MISHA
lg
Dios! guarda la salud y la lucidez, de los poetas y las poetas,
que tejen la vida en palabras.
Desde la gratitud y el verso!
Henry Alejandro Morales
Con aprecio!
Querido amigo: qué hermoso poema nos ofreces hoy, repleto de una sensibilidad muy especial. Me ha encantado cómo construyes esa idea de enamorarse de una voz, de algo intangible que, sin embargo, se vuelve profundamente real. Como siempre, las imágenes están muy bien logradas, especialmente “palabras que tenían manos” o “faro en el pecho náufrago”, porque consiguen transmitir cercanía y emoción sin perder delicadeza. Tus versos nos van llevando desde un descubrimiento casi inocente y, poco a poco, van creciendo hasta convertirse en algo intenso, casi inevitable. Hay en todo el poema una sensación de intimidad muy bien sostenida, como si cada palabra estuviera colocada desde un lugar honesto y vivido. Gracias por compartir este sentir tan hermoso y expresarlo de una forma tan bella. Feliz inicio de semana. Un abrazo.
Muchas gracias, amigo JUSTO, por este excepcional y bello poema, en el que se vislumbra una significativa transformación existencial, impulsada por la aparición de una figura enigmática cuya influencia trasciende lo físico. Se sugiere, pues, que el amor, en su expresión más sublime, actúa como un faro luminoso que disipa la oscuridad de la ignorancia y conduce al ser humano hacia un autoconocimiento insospechado. Así, en este contexto, se diría que las palabras pronunciadas por el otro, despojadas de corporeidad, adquieren una tangibilidad casi mística, con la capacidad de sanar las heridas del alma y reconfigurar la percepción del tiempo y la experiencia vital. En ese marco, el poema representa una transformación reveladora, guiada por una transición de un estado inicial de vacío y desolación hacia una plenitud ferviente, donde cada palabra se convierte en un elemento de reflexión y transformación. Por ende, el acto de amar se asemeja a una entrega desinteresada, a un acto de sumergirse voluntariamente en las profundidades del otro, encontrando de este modo en la disolución del ego la esencia del ser. A este respecto, la llegada de este amor sagrado, silencioso y elocuente a la vez redefine la identidad, que culmina en la aceptación filosófica de un destino que, lejos de ser temido, se abraza como la máxima expresión de la existencia.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
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