Estaremos ausentes por algún tiempo.
No me mires así, muchacha clara,
que entiendo ese temblor en tu mirada;
yo también fui incendio en otra cara
cuando la vida apenas despertaba.
No creas que tu impulso me es ajeno,
ni ignoro ese vértigo que llamas;
también fui voz rompiéndose en el viento
y un latido en busca de otra alma.
Pero hay un nombre antiguo en mi costado,
una raíz que el tiempo no desata,
un amor que creció sin hacer ruido,
un árbol que en mi pecho se levanta.
No es cobardía lo que ahora digo,
ni falta de valor ante tus llamas;
hay fuegos que no deben encenderse
cuando otro ya ilumina nuestra casa.
¿Te entiendo? Más de lo que imaginas,
veo en tus ojos encendida la mirada;
pero no puedo abrir la nueva herida
donde aún sangra historia que me abraza.
No puedo ser tu amante, aunque quisiera
detener este instante que nos llama;
porque el amor no es solo eso que arde,
es también lo que elige y lo que guarda.
JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2026
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Autor:
JUSTO ALDÚ (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 24 de abril de 2026 a las 15:35
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 132
- Usuarios favoritos de este poema: CARMEN DIEZ TORÍO, Salva45, Poesía Herética, Maby De los Peña, alicia perez hernandez, Mª Pilar Luna Calvo, Antonio_cuello, Tommy Duque, Antonio Pais, Santiago Alboherna, ElidethAbreu, Alexandra I, rosi12, Scarlett-Oru, Hernán J. Moreyra, Rafael Escobar, Martha patricia B, Mauro Enrique Lopez Z., Jose de amercal, Lualpri, Lucía Gómez, Javier Julián Enríquez, David Arthur, Sheilo Sanz, Juan Iscar, JoseAn100, zza, El desalmado, Nhylath, JOSE MARÍA CRIADO LESMES, 🇳🇮Samuel Dixon🇳🇮, Classman, Sonii, RIVAS JOSE

Offline)
Comentarios11
Un día más, entrar en tu espacio, querido amigo, no es solo leer o impregnarse de la belleza con la que vistes tus poemas; es adentrarse en reflexiones, en maneras de ver la vida, en esa forma honrada de mirar al mundo, siempre con los ojos llenos de sensibilidad y madurez emocional. Me ha gustado mucho cómo abordas ese conflicto entre el deseo y la lealtad, desde una voz serena que no niega lo que siente, pero que sabe poner límites con una gran honestidad. Hay imágenes muy bellas y significativas, como ese “árbol que en mi pecho se levanta”, que transmite arraigo, permanencia y un amor que ha crecido con el tiempo. También destaca la idea de que “hay fuegos que no deben encenderse”, que resume con mucha fuerza todo el sentido del poema. El cierre es especialmente acertado, porque recoge toda la esencia del texto y la eleva: el amor entendido no solo como impulso, sino también como elección y cuidado. Un poema íntimo, reflexivo y muy bien construido, que transmite verdad en cada línea.Gracias por compartir. Feliz día. Un abrazo.
Amiga Carmen,
Hay lecturas que no se quedan en la superficie, y la tuya es una de ellas. Has enntrado en el territorio donde el poema no solo dice, sino que se contiene, se mide, se elige. Ese conflicto entre lo que arde y lo que se resguarda —entre el impulso y la lealtad— es, en efecto, el eje silencioso que lo sostiene.
Y esas imágenes que mencionas nacen precisamente de esa necesidad de expresar sin desbordar, de dejar que el sentimiento respire sin romper su propio equilibrio. A veces, amar también es saber hasta dónde no avanzar, y en ese límite hay una forma profunda de verdad.
Gracias por tu lectura tan consciente y por detenerte en lo esencial.
Un abrazo sincero.
Jejeje, me identifico completamente hermano. 🎸✌️
Muchas gracias por tu visita y comentario Tommy.
la última estrofa, MAJESTUOSA ...
Es el cierre y quise hacerla definitiva. Gracias por captar esa intención
Saludos
Querido Justo, hay aguas que deben dejarse correr, aunque deseen quedarse en nuestras orillas.
Es de caballero elegir la retirada, aunque duela.
Me ha fascinado.
Abrazos y gracias por compartirlo.
Muchas gracias por tu comentario Elideth. Disculpa la demora en contestar.
Saludos
Bello poema, muchas veces por guardar silencio se toma el rumbo equivocado, se confunde afecto, admiración, con algo que no es y no es solo de los caballeros elegir la claridad de la palabra, gracias por compartir su poesía.
Un saludo cordial, feliz tarde, Alex.
Correcto Alex. Gracias por leer y comentar.
Hermosos versos de renunciación que encierra el dulce principio de la fidelidad, de la cual siempre carecí en los juegos del amor. Mis felicitaciones viajan hacia ti con mi admiración y fraternal abrazo.
No todas las veces son iguales, pero se reconoce la sinceridad. Muchas gracias por leerme y comentar.
Saludos.
Muy buenas letras, estimado amigo Justo.
Muchas gracias por compartirlas
Un abrazo y buen finde.
Muchas gracias Luis por leerme y comentar.
Que pases igual este finde.
Saludos
Muchas gracias, amigo JUSTO, por este bello y reflexivo poema, en el que se vislumbra cómo la meditación que transmiten sus versos se eleva por encima de la mera reacción emocional; se presenta como una reflexión filosófica que aborda la importancia de la lealtad y la preservación de los lazos preexistentes. Así, al reconocer en la mirada ajena un reflejo de su propio ardor pasado, la voz poética no desestima la intensidad del sentimiento naciente, sino que lo pondera frente a la solidez de una historia cimentada. En este sentido, las metáforas del «árbol que en mi pecho se levanta» y la «raíz que el tiempo no desata» podrían interpretarse como símbolos de una fidelidad inquebrantable hacia un amor pasado, que, lejos de ser una mera memoria, constituye una parte intrínseca de su ser. Por otra parte, la decisión de no «reavivar la herida que aún persiste» no refleja debilidad, sino una comprensión madura que reconoce que el amor genuino no se encuentra únicamente en la fugaz pasión, sino en la sabia elección y la preservación de lo que ya se posee. En esta línea, se diría que el poema transmite la compleja dicotomía entre el deseo presente y la responsabilidad afectiva, defendiendo de este modo la integridad de las relaciones consolidadas como un imperativo ético y emocional.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
Javier Julián, estimado compañero Has sabido percibir que en esos versos no hay una simple contención emocional, sino una forma de conciencia que se eleva por encima del impulso, casi como si el corazón, en lugar de arder sin medida, aprendiera a custodiar su propio fuego.
Esa imagen que destacas —el árbol que crece en el pecho, la raíz que el tiempo no logra desatar— encierra precisamente esa idea de permanencia que no se impone, sino que se asume. No como carga, sino como identidad. Porque hay afectos que dejan de ser circunstancia para convertirse en sustancia, en una suerte de arquitectura interior que sostiene incluso cuando el viento de lo nuevo intenta abrir otras puertas.
También es muy certera tu apreciación sobre la renuncia: no como gesto de pérdida, sino como acto de lucidez. A veces, no avivar una llama es la forma más alta de fidelidad, no solo hacia el otro, sino hacia lo que uno ha sido y ha construido. En ese delicado equilibrio entre deseo y responsabilidad, el poema intenta no dictar una verdad, sino habitar la tensión, sostenerla sin quebrarla.
Agradezco profundamente tu interpretación, que no se queda en la superficie del sentimiento, sino que desciende a esa zona donde el amor se vuelve elección, memoria y, en cierto modo, destino.
Recibe mi abrazo sincero, con estima y gratitud.
Fascinante tu poesía poeta, me encanto leerte tan elocuente creación. Bonito domingo 🌷🙋♀️
Gracias mi estimado.
Saludos
Con buena poesía y franqueza se dice las verdades, por mas que la tentación quiera imponerse, primero lo primero que lo segundo no tiene cabida, decimos por acá.
Linda escritura que he podido disfrutar, gracias por compartir
Saludito
ZZa
Muchas gracias, es un placer recibir su comentario.
Saludos
¡Valiente respuesta del poeta!...
"porque el amor no es solo
eso que arde,
es también lo que elige
y lo que guarda".
Cordial saludo
Nhylath
Muchas gracias amiga Nhylath por tu comentario.
Saludos
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